Al riesgo que corren quienes se apoyan en las barandas, muy deterioradas por el óxido, se suma otra circunstancia tanto o más preocupante que aquella: la caída a la planta baja de parte de la mampostería.
A la corrosión que presentan las barandas a causa del óxido se suman los desprendimientos de mampostería de la parte inferior, lo cual implica un serio riesgo para los peatones que se desplazan por el parque que rodea al edificio. Conscientes del peligro, propietarios e inquilinos que residen en la torre plantearon la necesidad de que la firma que lo administra establezca como gasto prioritario lo que demande la reparación de los deteriorados balcones.
Reclamo
Sergio Anzorena, que vive desde hace 16 años en el citado edificio, dijo que "pedimos que el administrador se deje de hacer gastos innecesarios y encare la reparación inmediata de los balcones ya que, así como están, son un verdadero peligro y pueden generar una tragedia de proporciones; si bien hasta ahora tuvimos suerte porque los desprendimientos de mampostería se produjeron en horas de la noche, no hay que olvidar que hay 128 departamentos y que, en horario diurno, habitualmente se da un intenso movimiento de personas, incluidos los chicos que se reúnen a jugar". Más tarde señaló que "además de las expensas, que son muy caras, estamos pagando un fondo que nadie sabe a dónde va a parar; pensamos que el consejo de administración debería adoptar una postura más firme; da la impresión de que las personas que lo integran no saben qué hacer ni qué decirle a los propietarios".
Comentá la nota