La oportuna intervención de la novel Secretaria de Desarrollo Social, Alejandra Urdampilleta evitó lo que podría haber sido la primera gran represión del 2013.
Su pedido ante el titular de la Jefatura Departamental, comisario Héctor Maggi para que le diera tiempo a cerrar las negociaciones con los manifestantes y esperar el arribo del Subsecretario de Gobierno, Martín Aiello tuvo resultado y todo terminó en paz.
Las nerviosa negociación con el Jefe Policial se dio en momentos que Maggi se apretaba a ejecutar la orden que, via telefónica, le llegaba desde el Ministerio de Seguridad bonaerense: el de liberar la ruta sí o sí.
A todo esto los movilizados, ya habían hecho retirar a mujeres e hijos (muchos de estos de pequeña edad) y habían armado el tradicional bloqueo de rostros tapados y palos en mano. A menos de 50 metros , los efectivos policiales que los doblaban en número y “equipamiento” esperaban la orden que felizmente nunca llegó.


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