Alrededor de 300 jóvenes, en su gran mayoría pertenecientes a barrios carenciados de Mar del Plata, podrían quedar en las próximas horas excluídos de la practica de rugby en Mar del Plata ante una dura sanción disciplinaria que impondría el Comité de Disciplina de la Unión de Rugby contra San Ignacio, convertido hoy en el tercer club marplatense, merced a los logros deportivos alcanzados en esa actividad.
El hecho que se ha mantenido en silencio daría por tierra con los sueños de esos centenares de deportistas, en su gran mayoría pibes menores de 18 años, que fueron rescatados, fundamentalmente por padres y madres del San Ignacio, en su gran mayoría de escuelas municipales y provinciales, y que no practicaban deporte alguno.
Hoy encontraron en esa práctica, un motivo no solamente deportivo, sino que los insertó en la sociedad, ya que muchos de ellos, fundamentalmente por cuestiones económicas, ni siquiera soñaban con jugar al rugby.
Por estas horas la sanción que le aplicaría sería excluir al Club San Ignacio de por vida de la actividad que realiza la Unión, ya que entendería ese comité disciplinario que la falta acaecida en el campo de esa institución fue gravísima.
Aclaración de San Ignacio
Ante la sanción impuesta por la Unión de Rugby de Mar del Plata, la Comisión Directiva del San Ignacio Rugby, envió una carta a la comunidad en la que aclaran las situaciones en las cuales están involucrados.
En la nota dirigida a los miembros del Consejo Directivo de la U.R.M.d.P. , como así también a los Presidentes de los clubes afiliados a la Unión y a la comunidad en general, indican textualmente:
Habiendo tomado conocimiento de la severa sanción “preventiva” aplicada a nuestro club, donde se nos prohíbe jugar en todas las divisiones competitivas hasta tanto se expida el Tribunal de Disciplina y el Consejo, queremos poner en conocimiento de toda la comunidad del rugby los hechos acontecidos y nuestra posición sobre el tema.
En el lapso de un mes, en dos hechos diferentes pero con ejes comunes, nuestro club se vio seriamente afectado por conductas inadecuadas e indebidas de padres-espectadores. Sin querer entrar en las particularidades de cada caso, los ejes en común son:
- En forma intempestiva, e imprevisible, dos padres en un caso (partido de M 15 vs. Biguá en Biguá) y uno en el otro (partido de M 17 vs. Universitario en nuestro club), todos alejados de donde dirigentes y entrenadores del club se encontraban, actúan de manera incorrecta interfiriendo de alguna manera con laCHAU OVALADAs normales pautas de convivencia que en nuestro deporte imperan.
- En ambas situaciones había dirigentes (3 en el primer caso y 2 en el segundo) de nuestro club presentes al costado de la cancha así como variados entrenadores.
- En ambas situaciones ni jugadores, ni dirigentes ni entrenadores fueron parte del problema ni informados por los Sres. Árbitros, siendo en ambos casos los que inmediatamente participaron para marcar el error que se estaba cometiendo.
- En la última, en una acción que agrava aún más la situación y su análisis, ese padre mostro un cuchillo envainado, en forma amenazante en medio de su discusión con otro padre del club contrincante y ante la aproximación del árbitro hacia ese lugar, también involucró al mismo en su accionar amenazante.
Estos hechos fueron y son analizados por la URMDP y serán atendidos como el Tribunal de Disciplina y el Consejo considere.
Independientemente de las acciones que le competa a la URMDP por su rol específico, nuestro club desea poner a consideración de la comunidad del rugby lo siguiente:
- Todos los actores permanentes de nuestro club, sean estos dirigentes, jugadores o entrenadores, así como padres y allegados nos encontramos profundamente preocupados y acongojados por esta situación.
- Entendemos y compartimos la preocupación que la URMDP encarnada en sus dirigentes, pueda tener.
- En las acciones antes descriptas no ha actuado violentamente ningún jugador, entrenador o dirigente de nuestro club, ni tampoco otro espectador o allegado al club presentes en el predio.
- Los padres de la primer situación fueron declarados personas no gratas (no eran socios por lo tanto no hay expulsión posible), con el pedido expreso de no poder ingresar al club ni acompañar a sus hijos al rugby. Incrementamos nuestras acciones preventivas con variados proyectos (incrementamos las funciones de los padres managers, elaboramos y difundimos en todo el club notas que también enviamos a la URMDP, propiciamos la difusión del tema entre padres a través de reuniones y notas…) más allá del permanente diálogo que siempre hemos tenido y seguimos teniendo con todos los actores más cercanos al club.
- El padre en cuestión de la situación actual está perfectamente identificado.
- Éste señor en forma inmediata, luego de haberse retirado del club, se comunicó con el Presidente de San Ignacio y reconociendo espontáneamente la gravedad de sus actos ofreció sus más sentidas disculpas , poniéndose a disposición de la institución, ya sea para declarar, asumir su responsabilidad sobre el hecho y cumplir las sanciones que pudiesen caberle.
- Llega a nuestro conocimiento, luego de hablar con él, que se halla con trastornos psiquiátricos comprobados y bajo tratamiento especializado, incrementados en estos últimos meses.
- Nos enteramos también que es una víctima de la represión ilegal de la dictadura (él detenido de niño y su padre y madre desaparecidos) y este hecho le ha provocado estos trastornos psicológicos gravísimos certificados por juntas médicas oficiales de la Provincia de Buenos Aires.
- Ninguna de estas cuestiones buscan justificar lo grave de la situación, ni lo potencialmente riesgosa, ni lo atentatoria hacia los valores que toda la comunidad del rugby pregona, pero si explican la imposibilidad de prever reacciones de terceros ajenos a la vida cotidiana de un club.
- Nuestro club recibe y educa permanentemente a todos en los valores del rugby, sin discriminación, pero este hecho absolutamente insólito e inesperado excede claramente la capacidad de acción de todos los dirigentes, entrenadores y jugadores de nuestro club o de cualquier otra institución.
- Entendemos la necesidad de la Unión de Rugby de Mar del Plata de tener que pensar una sanción con un efecto correctivo y repetimos, compartimos la profunda preocupación por este hecho.
- Creemos que la violencia es en estos días, lamentablemente, un problema social complejo y requiere de una atención integral, al menos con medidas conjuntas entre la Unión y los clubes en el caso del deporte que nos ocupa.
En vista de lo expuesto, queremos dejar absolutamente en claro que:
San Ignacio Rugby es un club en el cual la contención, el carácter familiar, la educación, la no violencia, el esfuerzo y el trabajo constante han sido pilares para desarrollo institucional y la formación de hombres de bien.
No avalamos ni promovemos ningún tipo de violencia verbal ni física, ni dentro ni fuera de la cancha.
No hemos tenido en los últimos años entrenadores o dirigentes sancionados, recibimos y atendemos correctamente a todos nuestros contrincantes tanto de la Unión local como clubes invitados y hace años que venimos creciendo en forma constante, basados en principios muy firmes.
Por último, transmitirles a todos los que componen la comunidad del rugby, que nuestro club y su gente se encuentra muy preocupada y queremos dejar en claro que nos resulta absolutamente frustrante reconocer la imposibilidad de anticipar y mucho menos contener una situación inesperada de ese tipo.
Sabemos que educar el camino ya que lo venimos sosteniendo desde hace mucho tiempo, pero aun así, hay situaciones que creemos escapan a nuestro alcance y sugerimos sean abordadas entre toda la comunidad de este hermoso deporte.
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