Las bases de la Unión Obrera Metalúrgica (UOM) se rebelaron ayer contra la conducción sindical que encabeza Augusto Varas, quien incluso fue agredido por sus representados que le propinaron piñas y patadas. Además de ser el secretario general de la UOM, Varas es legislador del Frente Cívico.
Los delegados que comandaron la protesta intergremial serían recibidos hoy a las 8.30 por la cúpula que encabeza Varas. En diálogo con Día a Día, Juan Benavídez, uno de los delegados "autoconvocados", justificó la virulencia, aunque aclaró que los trabajadores no están contra la dirigencia sindical y que el enojo obedece a la dilación de la paritaria: "El sueldo promedio de un trabajador metalúrgico es de 1.200 pesos. Estamos cansados de las demoras en las paritarias y creemos que tenemos que hacer una medida contundente y definitiva para que los empresarios otorguen el 22 por ciento que reclamamos".
La protesta había comenzado temprano, con cortes de calles y movilizaciones en las puertas de las fábricas. Hacia el mediodía, las columnas se dirigieron a la sede de la Cámara de Industriales Metalúrgicos, en Derqui y Chacabuco, frente al Palacio Ferreyra. Allí, apedrearon el edificio en donde funciona la entidad y graffitearon casas aledañas. A pocos metros, en Derqui y Obispo Salguero, apareció Varas, quien había entregado un petitorio a los empresarios. En ese momento, un grupo de enardecidos afiliados lo insultaron hasta que un botellazo impactó en el robusto cuerpo del dirigente. El golpe lo derribó. Ya en el piso, recibió varias patadas, hasta que la Policía logró rescatarlo.
Desde la Cámara de Industriales Metalúrgicos, su titular, Juan Grundy, advirtió que hará una denuncia judicial en procura de que la UOM se haga cargo de los daños ocasionados por los manifestantes.
El condimento político no faltó en la protesta. Ocurre que Varas es compañero en la bancada juecista de Nancy Lizzul, dirigente de la Cámara de Industriales Metalúrgicos.
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