Unión lo hizo fácil

Unión lo hizo fácil
Cuatro a cero a Rivadavia de Lincoln. El equipo marplatense aplicó buen juego y precisión sobre las fragilidades visitantes. Así redondeó una goleada en un ratito.
No hubo equivalencias. Unión plasmó en el juego y en el resultado la diferencia de jerarquía existente entre sus propias fuerzas y las de un Rivadavia de Lincoln que apenas ha sumado un par de puntos en todo el torneo. Y al cabo del primer tiempo ya se imponía por cuatro goles y dejaba el trabajo de salir a jugar el complemento como un mero trámite. En definitiva, el triunfo local fue 4-0 por la decimotercera fecha de la Zona Sur del Torneo Argentino A de fútbol.

Le costó al equipo local apenas un cuarto de hora desarbolar la resistencia linqueña. Un cuarto de hora en el que trató la pelota con mucha prolijidad, algo más de paciencia y sin demasiada profundidad. Pero cuando encontró el arco se acabó el partido.

A los 16' una sucesión de pases perforó las intenciones defensivas de Rivadavia. Zbrun aguantó de espaldas en la puerta del área y cedió de taco para la trepada de Seltzer, quien llegó hasta el fondo de la cancha y cedió el pase al borde del área chica. Por allí andaba Wilson Albarracín, quien acomodó su cuerpo con un giro y convirtió con un toque hacia el arco vacío.

El impacto fue demasiado fuerte para Rivadavia, que ya no se pudo recuperar y dio todo tipo de ventajas defensivas. Y Unión dominó a partir de entonces de manera abrumadora. Manzoco y Alesandroni casi no tuvieron problemas para interrumpir avances. Pero quienes establecieron grandes diferencias, por los costados, fueron Amoroso y Federico Domínguez. Casi siempre los corrieron de atrás.

A los 22' el primero picó a recibir un pase del segundo y fue derribado en el área, con algo de inocencia, por Macías. Marconi marcó el penal y Zbrun lo cambió por gol con un remate potente.

Casi como había ocurrido unas semanas atrás frente a la CAI, Unión liquidó la historia en una ráfaga. Porque, a los 24', Amoroso, en posición favorable para un zurdo, pateó un tiro libre con mucha clase, con derecha, casi de rastrón y por afuera de la barrera, para dejar sin chance al sorprendido Crusat.

Con una ventaja de tres goles lograda en ocho minutos, Unión se dedicó a tocar con tranquilidad y esperar que se produjeran los espacios. Rivadavia, la sombra del equipo peligroso que supo ser en años anteriores, los otorgó con toda candidez. La sensación de la inminencia de más goles rondó permanentemente a lo largo de toda la primera parte.

Domínguez, Zbrun y Alesandroni perdieron chances muy favorables antes del descanso. Albarracín, más fino que sus compañeros, en cambio, no falló a los 43' cuando Domínguez lo dejó sólo frente a Crusat.

El segundo tiempo, jugado bajo un aguacero, fue una anécdota. Unión no buscó el gol con la determinación de la primera parte. No hacía falta tampoco. Aunque estuvo varias veces a punto de ampliar la cuenta.

El equipo cuidó un poco, tal vez pensando en la seguidilla de partidos que se le vienen a partir del próximo fin de semana. En siete días deberá a enfrentar a Santamarina y dos veces a Alvarado, una por Copa Argentina. Esas sí serán pruebas de fuego.

El de ayer fue un examen sencillito. Y, como corresponde a un alumno aplicado, se lo sacó de encima fácil y en un ratito.

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