"Voy a las reuniones que quiero. El Gobernador no es mi jefe político". Alineado tras la única referencia política que reconoce, la presidente, Cristina Fernández, el intendente de Comodoro Rivadavia, Néstor Di Pierro, volvió a bajarle el precio a la famosa unidad del peronismo chubutense e insistió en su teoría de ir "a los bifes" en materia política, en este caso para demandar obras por más de 3 mil millones de pesos para su ciudad.
Di Pierro -ya se lo ha dicho aquí-, sigue siendo un kirchnerista pero no se referencia en absoluto en el Nuevo Espacio Peronista que conducen Norberto Yauhar, Carlos Eliceche y Rafael Williams; ni en el Gobierno de Martín Buzzi.
Emerge más bien como un líder regional clásico -con toques de derecha muy explícita en algunos puntos de su discurso-, que sólo tiene como guía y referencia a Cristina Fernández y así lo reiteró durante su paso por Rawson.
Si el razonamiento es acertado -algo que lógicamente está sujeto a debate-, lo que hay entonces en el peronismo de Chubut son cuatro sectores claramente diferenciados, aunque dos (el Nuevo Espacio Peronista y el que responde al Gobernador Buzzi) han labrado un acuerdo en las últimas semanas.
Al margen de este esquema, más político que de gestión, estaría entonces el pragmatismo del intendente de Comodoro; y las agrupaciones que se encolumnan detrás del llamado "Modelo Chubut".
Si todo es como se mira desde aquí, resulta difícil imaginar que el cordillerano Rafael Williams pueda ejercer un liderazgo de tanta magnitud como para lograr la armonización de tan diferentes tendencias políticas y de tantos desacuerdos personales.
Sometida desde el arranque a estas tensiones, habrá que ver cuánto aguanta la cuerda que sujeta "la unidad" del peronismo.






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