El IPS de mayo, elaborado por investigadores de Ciencias Económicas, fue el último en difundirse. Ahora sólo auditan cómo el Gobierno elabora su índice. Atribuyen la decisión al retorno del dato oficial de inflación provincial.
¿Las razones? En reserva, los responsables del Centro de Investigaciones Económicas de la Facultad reconocen haber discutido “si tenía o no sentido” proseguir con el cálculo, toda vez que la metodología aplicada por la DEIE resulta más abarcativa y, por lo tanto, refleja hasta aquí un dato más real de la inflación en Mendoza.
La deliberación previa, dicen, incluyó al responsable del equipo de profesionales a cargo del IPS, el economista Alejandro Trapé, a quien Los Andes intentó contactar sin éxito para conocer su opinión.
Según Juan Argentino Vega, director del Centro de Investigaciones Económicas de la Facultad, “estamos analizándolo. Pero la idea es que el índice de la Provincia, aunque se está evaluando aún, resulta bastante confiable. Igualmente, defendemos la libertad académica, esto es, también depende del responsable de la medición. De él fue la iniciativa, en su momento, de calcular el índice dada la ausencia de publicidad de datos que había en Mendoza”.
Especulaciones al margen (por estos días, un grupo de peritos de Ciencias Económicas realiza una auditoría sobre la metodología oficial de medición), desde la UNCuyo niegan de plano cualquier influencia directa del Gobierno en la decisión de desactivar el IPS. E insisten en que, comparativamente, actualmente su profundidad “es relativa”.
Cabe recordar que el índice dado por la Universidad correspondiente a abril fue de 1,7% de inflación sobre la canasta alimentaria (pondera alimentos y bebidas de un matrimonio con dos hijos), y de 1,6% para la denominada canasta básica parcial, que incluye gastos de higiene personal, limpieza del hogar, esparcimiento, servicios (sin alquileres, gastos en educación y salud) y transporte.
Paralelamente, el IPC provincial para ese mes dio el valor más elevado de lo que va del año, con 3,2%. Y por si fuera poco, cuadruplicó al del Indec.
Con el resultado puesto, vale conocer los análisis de especialistas. Tras coincidir en que el índice, al basarse en un relevamiento sobre una muestra acotada a supermercados resulta poco representativo, Silvia Jardel, economista del CEM, rescató el respaldo obtenido por el dato oficial.
“En la medida de que técnicos del FMI de algún modo dieran su visto bueno, que se conozcan ya 5 mediciones en lo que va de 2011, y que haya menos indicadores y uno sólo más confiable, me parece positivo. Hay que tratar de confundir lo menos posible a la población con cálculos múltiples, que en definitiva se publicitan como “inflación”, y hacen ruido; además nadie cuenta con la estructura de estadísticas. Se trata de volver de a poco a la normalidad”, subrayó Jardel, para quien la auditoría que actualmente realiza Ciencias Económicas sobre el trabajo de la DEIE es un mensaje sobre la confiabilidad del índice.
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