Las tareas que lleva adelante el Instituto de Mecánica Estructural y Riesgo Sísmico se encuentra en su tercera etapa y todavía faltan culminar dos. En la segunda quincena de mayo se enviarán el listado de estudios sugeridos.
El Plan de Recuperación de la vida útil del dique "El Carrizal" fue anunciado por el gobernador Francisco Pérez en febrero. Según dieron a conocer desde el Departamento General de Irrigación, las obras comenzarían a mediados de mayo y tendrían una duración de tres meses.
La finalidad es ampliar el embalse para recuperar su vida útil y extenderla 30 años más de lo que se estima. Para esto su profundidad se incrementaría en 1,5 metros.
El Carrizal ha perdido parte de su capacidad debido a la gran cantidad de sedimentos que lleva el río Tunuyán. Estas obras provocarían una mejor distribución para regantes de la zona.
El conflicto de este plan nace de los estudios que se deben realizar para llevarlo adelante. Una vez que se planificó la obra, desde Irrigación se pidió al Instituto de Mecánica Estructural y Riesgo Sísmico de la Facultad de Ingeniería de la UNCuyo que analizaran la viabilidad de las obras.
Según explicó el ingeniero Carlos Llopis, titular del instituto, desde la casa de altos estudios se comenzó un plan que consiste en cinco actividades. Hasta la fecha, tres de ellas se han completado pero aún faltan dos para finalizar el estudio.
"En la quinta etapa se va a sugerir una serie de estudios más profundos que se deben realizar para determinar el peligro sísmico que exige el estado del arte", indicó Llopis y agregó: "estos llevan su tiempo y, según me indicaron los especialistas, recién en la primera quincena de mayo estaríamos en condiciones para enviar una lista con los trabajos técnicos específicos necesarios".
Por este motivo, los estudiosos del instituto que depende de la UNCuyo aún no han dado su aval para que la obra se ponga en marcha y adjudican a una "mala interpretación" de las síntesis entregadas los avances de las tareas anunciados por el Gobierno.
"En una primera instancia nos retrotraimos a la época de construcción de la presa, es decir a los años 60, y analizamos las condiciones iniciales según los parámetros de ese momento pero utilizando software mucho más sofisticado. Como conclusión obtuvimos que en ese momento un metro y medio más de profundidad no hubiese afectado a la obra. Tal vez de este estudio surgió la confusión pero hay que aclarar que este estudio se hizo con los criterios sísmicos de la época que ya son obsoletos", narró el ingeniero.
Debido a las características parciales y preliminares de estos análisis es que desde el Instituto pedirán establecer con estudios más profundos el peligro sísmico y geotécnicos, entre otros. Aunque el profesional aclaró que "llevan su tiempo" y esto provocaría un retraso en los planes de Irrigación de culminar las obras en tres meses.

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