Por RICARDO KIRSCHBAUM: EDITOR GENERAL DE CLARIN
Clarín ha cubierto intensamente lo que ahora se denomina la “primavera árabe”, que comenzó con la caída del gobierno de Túnez, prosiguió en Egipto con el hundimiento del régimen de Mubarak y continuó con la guerra civil en Libia con el alzamiento de los rebeldes y su asiento en Bengazi, desde hace tiempo la capital de los libios que combaten al excéntrico coronel libio , con el decisivo respaldo de la OTAN.
Las crónicas de Cantelmi de entonces fueron el prólogo de las que envía ahora, en las horas finales de una dictadura cuya caída es un hecho seguro , algo que no puede decirse responsablemente de lo que vendrá en Libia.
La naturaleza tribal de la sociedad, las fuertes diferencias religiosas, más los intereses por el abundante petróleo y gas libio, muestran un futuro complicado, de cuya resolución seguramente intervendrán las potencias occidentales que permitieron, con su despliegue militar , que los rebeldes tomaran como un símbolo el último bastión de Kadafi que resistía.
El coronel libio tuvo fuertes vínculos con la Argentina, donde se lo presentó como un líder antiimperialista , uno de los símbolos en los ‘70 del anticolonialismo. José López Rega, con Juan Domingo Perón en la Presidencia, trató de avanzar en un ambicioso -y muy retórico- convenio con Libia.
Durante la guerra por las Malvinas con Gran Bretaña, la Junta Militar pidió y obtuvo asistencia militar de Kadafi (se negociaron Exocet y misiles tierra-aire, entre otros armamentos) a cambio de alimentos frescos. La dictadura militar envió a Kadafi caballos criollos en reconocimiento por ese apoyo.

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