Ullum: en sólo 5 años, de un extremo al otro

Dicen que los extremos son malos. Y los cambios del dique de Ullum en sólo 5 años podrían servir perfectamente para explicar la reflexión.
Es que, a finales de 2005, una crecida cubrió el lago produciendo pérdidas en los clubes, poniendo en riesgo la posibilidad de habilitar las playas y generando la incorporación de importantes restricciones para los bañistas por el exceso de agua. La otra cara de la moneda se puede ver hoy, cuando el agua desapareció por completo en algunas zonas del lago, mostrando una escena que genera tristeza en los que alguna vez llegaron a él para sofocar la quemazón del verano.

Hace 5 años, algunas luminarias, árboles, sombrillas, carteles y hasta cañerías de riego por goteo de los clubes del dique de Ullum desaparecieron bajo el agua. Y muchas de las playas y parte de los parquizados quedaron completamente cubiertos. Ahora, en cambio, todo parece un desierto. El agua dejó paso a la tierra quebrada, a la arena, al pasto y a las raíces de los árboles que antes estaban cubiertos. En algunos sectores, el dique se transformó en una gran parcela de tierra en desuso y el espejo de agua verde quedó muy lejos de las playas. Caminar hasta él implica meterse en el medio del dique sorteando escombros y ramas en algunos sectores y metiendo los pies en el barro, en otros.

La vez que el dique quedó prácticamente rebasado tuvo su inicio el 12 de noviembre de 2005. Ese día, se rompió un dique natural en la cordillera calingastina y produjo un aluvión que hizo que el caudal del dique de Ullum creciera mucho más de lo normal y subiera gran cantidad de metros diariamente. Esta vez, es la escasez de nieve en la cordillera durante el último invierno y el anterior la que provocó el cambio en el dique. Es que la falta de deshielo lleva a la escasez de agua en el río San Juan y, por ende, impide el llenado del lago, que se seca día a día.

Las restricciones fueron las armas para permitir la habilitación de los balnearios en 2005. Las autoridades analizaron cada una de las playas para determinar dónde colocar las boyas que indicaban hasta dónde se podía nadar. Y se decidió que cada club debía tener 2 guardavidas cada 100 metros de playa para hacer vigilancia y evitar accidentes. El que no se salvó fue el Embarcadero: las autoridades prohibieron que la gente se bañara allí por la profundidad del agua y la potencia de las olas.

Actualmente, el público sólo va a los clubes del perilago a comer un asado y bañarse en las piletas, en aquellos que las tienen. Y los carteles de "Prohibido bañarse" clavados en las playas quedaron completamente obsoletos, ya que nadie querría zambullirse en medio de un charco. Y ni hablar de navegar en embarcaciones, cuando a lo lejos se ve un pequeño barco encallado en medio del barro, al lado de lo que queda de agua.

Casualmente, los balnearios más perjudicadas son los mismos en ambas oportunidades. Playa Hermosa, Costa Magna y Palmar del Lago, que habían quedado excedidos de agua porque sus playas son muy angostas, son los que actualmente están más secos. Y la peor parte se la lleva Playa Hermosa, la única con entrada gratuita, ya que allí ni siquiera queda barro. Aunque sí se puede observar con claridad, como el año pasado, los cimientos y piletas de la ex bodega Las Lomas (ícono del departamento, que quedó cubierta por el agua con la construcción del dique) y la calle marcada por árboles talados, que supo unir Ullum con la Capital.

Comentá la nota