Los turistas rescatados en la quebrada contaron su odisea

Los turistas rescatados en la quebrada contaron su odisea
Subieron al circuito atraídos por su belleza pero terminaron pasando una noche de terror en las alturas. Aseguraron que nadie registró su ingreso al lugar y que en el camino no hay ningún tipo de señalización.

Andrea y Florian, los turistas que se extraviaron en la quebrada de San Lorenzo el jueves y que fueron rescatados sanos y salvo durante la jornada del viernes, relataron a El Tribuno cómo sobrevivieron a una noche de terror en la zona donde en 2011 ocurrió la tragedia de las turistas francesas. Ella es porteña y empleada administrativa; él es alemán y se desempeña como productor. Se conocieron de casualidad en Buenos Aires, cuando Florian realizaba una pasantía en una importante productora. No les costó mucho entablar una amistad, a pesar de las diferencias culturales e idiomáticas. Compartieron mucho tiempo hasta que él decidió recorrer el país, aprovechando sus últimos días en el país, antes de volver a Berlín. Casi de casualidad volvieron a encontrarse en nuestra provincia, cuando ella vino a visitar a sus parientes por la semana santa.

Se hospedaron en la casa de una tía de Andrea, aprovecharon el buen clima del jueves, se pusieron ropa cómoda, agarraron sus mochilas y emprendieron viaje hacia San Lorenzo. Antes de llegar a la quebrada compraron empanadas y una botella de jugo de pomelo. Su intención era subir hasta la cima del paseo y almorzar allí, después volver temprano, ya que debían retornar a Buenos Aires. “A las 13 comenzamos el ascenso a la quebrada, nadie nos registró ni nos preguntaron hacia dónde íbamos”, contó Andrea. Caminaron alrededor de tres horas hasta que llegaron al filo de la quebrada.

“El paisaje es majestuoso y nos instalamos para comer las empanadas y tomar el jugo”, dijeron. Pasada las 16:30 decidieron emprender la vuelta con un centenar de fotos para no olvidar los paisajes que los deleitaron tanto. Durante varios minutos observaron el mapa que llevaron como guía y luego de asegurarse de que estaban bien orientados emprendieron el descenso por un camino alternativo. Nunca pensaron que iban a perderse y pasar toda la noche a la intemperie, soportando las bajas temperaturas. “En el camino encontramos una casa, donde vive una señora de apellido Sarapura, ella nos indicó el camino, pero lamentablemente nos desorientamos”, explicaron. Al verse perdidos decidieron seguir el cauce del río, pero caminaron mucho sin lograr encontrar la salida hasta que la oscuridad de la noche los terminó atrapando..

“Intentamos avanzar lo más que pudimos, pero cuando oscureció quedamos paralizados; apagué mi celular para conservar la batería y nos metimos en una especie de caverna que estaba a la vera del río”, dijo Andrea. Allí pasaron la noche, sin abrigo adecuado, mojados y casi sin alimentos. “Florian cada tanto se paraba y saltaba para entrar en calor, yo me envolví como pude. Charlamos toda la noche para intentar evitar sentir los tenebrosos ruidos de los animales, hasta que amaneció. Fue una noche muy difícil”, explicaron. A la mañana volvieron a la casita de Sarapura donde la mujer les sirvió desayuno y les indicó de nuevo el camino que debían seguir. En el trayecto se encontraron con los montañistas de Kas que fueron a rastrearlos“. Lo que vivimos fue una odisea, intentamos mantenernos positivos a pesar de todo y eso es lo que nos ayudó a mantener la calma”, señalaron.

Sus familiares pensaron lo peor

Los tíos y primos de Andrea vivieron momentos de pánico cuando pasaron las horas y la pareja no retornaba del paso por la quebrada de San Lorenzo. “Cuando oscureció y no daban señales nos asustamos mucho, pensamos lo peor”, dijo la prima de Andrea, quien la llamó a su celular infinidad de veces. Sin dudarlo fueron hasta la comisaría e informaron lo que estaba sucediendo. Para ellos fue inevitable no recordar el homicidio de las turistas francesas Cassandre y Houria en 2011, en esa misma quebrada.

“En casa estábamos como locos y los vecinos venían a preguntar a cada rato, más cuando vino la Brigada de Investigaciones a secuestrar las pertenencias de Andrea y Florian para comenzar a investigar lo sucedido”, dijeron.

La familia pasó largas horas en la comisaría, hasta que escucharon por handy que los turistas habían aparecido. “Me volvió el alma al cuerpo cuando supe que los habían encontrado”, señaló su tía a El Tribuno.

Cuando volvieron a casa se bañaron, comieron algo y se acostaron a descansar: “estábamos muy cansados, teníamos que recuperar fuerzas para seguir nuestros caminos”.

Anoche Florian viajó rumbo a La Quiaca, de allí se trasladará a Bolivia, Brasil para finalmente regresar a Berlín. Mientras que Andrea regresó a Buenos Aires a seguir con su vida.

Su historia es para el recuerdo, su aventura la de pocos, a pesar de los peligros afortunadamente fueron encontrados sanos y salvo. Su experiencia los llevó a sumarse al pedido de muchos, controles en la quebrada de San Lorenzo, guías especializados para recorrer lo que dicen, es un lugar hermoso que se tiño de horror con la muerte de las turistas francesas.

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