Turismo: el veranito duró sólo un mes

Turismo: el veranito duró sólo un mes
Los hoteleros de Santa Rosa y Villa General Belgrano aseguran que la temporada arrancó en la segunda semana de enero y que terminará después del actual feriado de Carnaval.

El feriado de Carnaval significa oxígeno para quienes trabajan con el turismo en las sierras. No es que el aire en las montañas no sea puro. Es que los empresarios del sector aseguran que la ocupación durante enero no fue tan buena, que cayó en febrero, y especulan con que después del martes se viene el fin del verano.

Esta es la sensación que se respira en los hoteles y cabañas de Santa Rosa de Calamuchita y Villa General Belgrano. Los dueños de los establecimientos aseguran que si bien hubo buena ocupación, no fue por mucho tiempo, y además remarcaron que el poder adquisitivo de los turistas se vio resentido respecto al año pasado.

Para compensar la baja, la mayoría apeló a bajar los precios de los alojamientos, situación que de todas maneras no ayudó mucho en este último tramo de la vacaciones, ya que todos coinciden en que es menor la cantidad de gente que se ve en la calle.

Pablo Bianchi, dueño del Hotel Rex, en pleno centro de Santa Rosa de Calamuchita, aseguró que hasta la última semana de enero intentó mantener las tarifas que ofrecía, pero ante la escasa cantidad de gente se vio obligado a modificar todo.

“Yo cobraba 280 pesos la noche en una habitación doble, sin aire acondicionado y sin desayuno en enero. Con estos dos servicios, el precio era 320. Inventamos esto para poder ser más flexibles con nuestras tarifas. De todas maneras, en febrero tengo 130 camas menos ocupadas que el año pasado. Ahora estamos cobrando 260 y 280”, indicó el hotelero.

Por el lado de Villa General Belgrano la situación es muy parecida. “Enero fue bastante bueno, pero con respecto al año pasado el movimiento fue menor. La gente no gastó la misma cantidad de plata. La primera quincena de febrero es normal y la segunda va a ser muy floja, sobre todo por el inicio de las clases. Fue muy difícil sostener las tarifas inclusive en enero”, aseguró Rolando García, de la posada Tantra.

Expectativas vs. realidad. La sensación de que la temporada no fue lo que se esperaba no se diluye con un refrescante chapuzón en un río serrano, ya que las expectativas que había para este verano eran muy altas. Se pensaba que la circulación de turistas en la sierras iba a ser mucho mayor por las trabas impuestas por el Gobierno nacional a la compra de dólares y las dificultades que ello iba a generar para viajar al exterior.

“Yo creo que el problema no fue la cantidad de gente, porque hubo bastante movimiento. Lo que no hubo fue circulación de dinero. Por ahí venía una familia entera y te comía una pizza y una cerveza. Si la gente no gasta, de nada sirve el lleno total”, aseguró Pablo, dueño de la hostería Devizzu, en Santa Rosa.

Febrero negro. Quien está completamente decepcionado con la temporada 2013 es Jorge, de la posada La Merced: “El año pasado laburamos con un 90 por ciento de ocupación; este año a un 70. Este fin de semana no da abasto el teléfono. Pero para después, chau, no tengo nada. Febrero va a ser muy duro”.

Bajar los precios fue la estrategia a la que todos apuntaron. Jorge aseguró que para pasar febrero disminuirá las tarifas de su posada, que estaban en 600 pesos la habitación doble, para llevarlas a 500 e intentar seducir a lo poco que queda de turistas.

Así, al menos en Calamuchita, la temporada se concentró entre la segunda semana de enero y el feriado de Carnaval, donde en todos lados hay un lleno total. “Lamentablemente fue así, esperábamos tener turistas desde el primer día de enero pero empezaron a llegar después del 6. Definitivamente no fue la temporada que esperábamos”, indicó Rolando.

Turismo e inflación. Mientras que la mirada de los hoteleros no es buena, desde la Secretaría de Turismo de Santa Rosa apuntaron todo lo contrario. Juan Pablo Costa, encargado del área, aseguró que tuvieron un enero casi a pleno, sobre todo los fines de semana, y que no tuvieron que bajar los precios para seducir a los turistas.

“En la semana, la ocupación nos bajó a un 80 por ciento, mientras que todos los findes superamos el 90 por ciento. Ahora, en Carnaval, estamos repletos por todos los festejos que estamos organizando. En ese sentido trabajamos muy bien. Tuvimos mucho turismo itinerante, gente que a lo sumo se quedaba tres o cuatro días. En comparación con la temporada pasada, es posible que la gente haya gastado la misma plata, pero tenemos que tener en cuenta los números de la inflación”, destacó Costa.

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Santa Rosa

Pizzas. En algunos lugares se puede conseguir una buena mozzarella a $ 35. En el centro llega a $ 50.

Menú. Una buena opción son los menús que ya vienen listos con plato principal, postre y gaseosa. Se consiguen desde los $ 45 y llegan a $ 60.

Cervezas. Las marcas tradicionales cuestan alrededor de $ 30 en casi todos los bares y restoranes de la ciudad.

Lomitos. El simple cuesta $ 40; el completo, $45.

Pastas. El precio es más o menos el mismo en todo el centro. Una porción con salsa a elección ronda los $ 38.

Gaseosas. La típica botellita de 330 cc. se consigue a $ 14.

Alfajores. El recuerdo de las sierras que no puede faltar. En Santa Rosa están un poquito más caros que en Villa General Belgrano. La docena se consigue a $ 32.

Helados. En Santa Rosa, un helado de dos bochas sale $ 8,50. El mismo, en Villa General Belgrano, cuesta $ 9.50.

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Villa General Belgrano

Pizzas. Hay que buscar precios. La muzza más barata sale $ 50, de ahí, se dispara a $ 70.

Menú. Solos, con gaseosa, arrancan en $ 60.

Cervezas. Las marcas tradicionales cuestan $ 32; un chopp de un litro y medio de una cerveza artesanal está arriba de $ 60.

Gaseosas. Cuesta $ 14 la botellita de 330 cc.

Lomitos. Se pueden conseguir por $ 43. Igual, ojo con la calidad de la carne.

Pastas. Están bastante más caras que en Santa Rosa. En los restoranes del centro, con salsa a elección, el plato está arriba de los $ 55.

Alfajores. La docena de los más tradicionales arranca en $ 25.

Jarra cervecera. Dependiendo del material y el tamaño, la más económica está en $ 30.

Comida típica. Un plato de comida alemana está arriba de los $ 70, al igual que una trucha.

Parque de diversiones. $ 7 el boleto para varios juegos. El zamba, el tren del pánico y el combate laser cuestan $ 14.

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