Los números oficiales del turismo en el departamento dan mucha información que vale tener en cuenta a la hora de trazar estrategias de crecimiento y desarrollo. Desde la capacidad, los índices de ocupación y otros datos relevantes, puede pensarse claramente cómo potenciar lo que se tiene y poner en marcha aquello de lo que se carece.
Un dato central es que la cantidad de establecimientos para alojarse, que es de 105, divididos en 42 hoteleros y 63 de los denominados parahoteleros -cabañas, departamentos, residenciales, etc.- se ha mantenido estable en los últimos tiempos. Es exactamente igual a enero de este año, pero ha bajado la cantidad de plazas disponibles, es decir, la capacidad para alojar personas. Era de 47 mil cuando comenzó el año, mientras que para comienzos de octubre -último dato oficial del Indec- habían disminuido a 43.170. Esta disminución fue mucho más acentuada en hoteles (más de 3 mil plazas menos) que en los parahoteleros. Esto se explica por las recategorizaciones y también por muchos casos de retiro de cuchetas y disminución de alojados por habitación, sobre todo por efecto de los contingentes de jubilados, que no comparten habitaciones.
Pero tal vez uno de los datos más relevantes a tener en cuenta cuando se discute el turismo receptivo local es el de las estadías. Es por ahí donde se puede trabajar fuertemente, si se piensa que en enero de 2014 los visitante que se alojaron en hoteles permanecieron un promedio de 2,94 días en San Rafael. El índice mejora un poco en los parahoteleros, donde el promedio de permanencia fue de 4,09 días por persona. En vacaciones de invierno fue aún más breve: 2,17 días en hotel y 3,41 en los otros.
El promedio de ocupación de las plazas tuvo su punto alto en enero, con algo más de un 72% de promedio, fruto de un casi 75 en hoteles y un 66 en los otros tipos de alojamientos. Llegó a un 64 en febrero y tocó el 50% en julio, aclarando que estos números son mensuales, y no contemplan los picos de la quincena de vacaciones o fines de semana de recambio.
Está claro que los turistas que vienen se quedan por plazos muy breves. Una de las explicaciones es que el departamento ofrece un grupo de atractivos naturales para visitar en el día, pero ahí parece agotarse la oferta. Sin un menú de actividades que sí ofrecen otros destinos fuertes (vida nocturna, temporada teatral, ofertas para cuando hay mal tiempo), aún no estamos en condiciones de hacer frente a un turismo de estadías largas, que decida pasar su semana o su quincena de vacaciones entre nosotros.
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