Turismo aventura “para toda la familia”

Circuitos para expertos se combinan con otros de baja y media dificultad que permiten ser disfrutados por toda la familia y personas de todas las edades.
La localidad de El Chaltén, “capital nacional del trekking”, no sólo ofrece circuitos para expertos senderistas, sino también otros de baja y media dificultad con variados desniveles, para toda la familia y edades, en medio de bosques andinos y con acceso a glaciares y miradores.

La Dirección de Turismo, Medio Ambiente y Pesca local dio a conocer algunos de ellos, como El Mirador de los Cóndores, El Chorrillo del Salto y el Cañadón del río Las Vueltas.

El primero, con un desnivel de 100 metros y un tiempo estimado de 30 minutos de ida, es el más corto desde el centro de la villa y lleva a un mirador natural desde el cual se ven en panorama los macizos Adela, Torre y Fitz Roy y el valle del río De las Vueltas.

Uno de los más accesibles es el circuito Chorrillo del Salto, de 10 metros de desnivel y una hora de recorrido de ida, dentro de un típico bosque andino patagónico de ñires y lengas, que lleva a una cascada de 20 metros de altura.

Por el cañadón del Río de las Vueltas se puede hacer un circuito de unos 45 minutos con un desnivel de 20 metros, que ofrece una amplia vista panorámica de todos los cerros vecinos a El Chaltén.

El curso de este río es una de las rutas preferidas por cóndores que vuelan de sur a norte a baja altura, por lo que existe la posibilidad de avistar estas grandes aves desde muy cerca.

El sendero que lleva al Mirador del cerro Torre desde El Chaltén comienza en las proximidades de la calle Comandante Arrúa y lleva hacia la laguna Torre, a través de un bosque de ñires.

A partir de allí gana altura y se alinea con el curso del río Fitz Roy en su último tramo, hasta llegar al mirador luego de una hora y media de caminata y un ascenso total de 100 metros.

El sendero de Laguna Capri, con un desnivel de 200 metros, ofrece una amplia vista del cerro Fitz Roy y sus agujas periféricas desde lo alto de ese espejo de agua, tras unas dos horas de caminata, y permite acceder a un mirador natural con vista al glaciar Piedra Blanca, con un cartel que permite interpretar el paisaje.

El circuito que lleva a este glaciar es el más extenso, pero de baja dificultad, ya que tiene un desnivel de 100 metros que se asciende en un total de cuatro horas

Por este recorrido, después de las primeras dos horas se ve uno de los glaciares bajos que desciende del circo glaciario formado por el macizo del Fitz Roy y, tras otras dos horas por la senda que remonta el río blanco, se llega al mirador que domina el glaciar Piedras Blancas. (Télam)

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