Turco Genesir: Me ofrecieron una candidatura a concejal y dije que no

Turco Genesir: Me ofrecieron una candidatura a concejal y dije que no
Fernando Genesir, el Turco, para quienes lo escuchan de lunes a viernes en las mañanas de Juntos, se declara enamorado de su Alta Córdoba natal. “Me gustaría que fuéramos mejores vecinos para cuidar la ciudad”, asegura. La Cañada, entre sus lugares favoritos.

“Me crié de chico leyendo las revistas Goles y El Gráfico que me compraba mi viejo. Eso fue lo que me encaminó para el lado del periodismo, pese a que cursé casi dos años Ciencias Económicas y me iba bastante bien”.

Hoy, 25 años después de haber comenzado como telefonista en LV2, Fernando el “Turco” Genesir juega de titular en Juntos, el programa radial más escuchado de Córdoba, que capitanea Mario Pereyra.

Sencillo, cordial y con una pizca de nostalgia, se puso del otro lado del mostrador para hablar, entre otras cosas, de cómo ve su ciudad y qué le gustaría que cambie.

–Vivís en Villa Belgrano, pero te criaste en Alta Córdoba, ¿cómo te marcó ese barrio?

–Mi barrio es Alta Córdoba. Ahí viví toda mi infancia y toda mi adolescencia. Es el barrio de mis amores. Mi familia, mis amigos, mis tíos, mis primos, mis abuelos, mi colegio, todo está ahí. Siempre fui a la escuela en ese barrio. Hice al jardín en las Mercedarias y toda la primaria y la secundaria en el Corazón de María. Ahí están los lugares adonde iba a hacer las compras, el café... todo. Y una de las cosas más importante, después de mi familia, la barra de mis amigos. Con ellos conservamos y mantenemos el ritual de juntarnos cada quince días. El asado de la “barra de Alta Córdoba” se hace sí o sí viernes de por medio. Como dice el tango, uno siempre está volviendo al barrio.

–¿Cuántos son en la barra?

–El número fluctúa entre quince y veinte, y depende de las ocupaciones que cada uno tiene y si te dejan o no te dejan (risas). Viernes de por medio sabemos que el asado se hace. Tenemos una sede fija que es “La Rosadita”. Es el lugar de encuentro, un departamento en el fondo de una casa que mantenemos en reserva. Ahí están las tablas y todo lo necesario para hacer y comer el asado. Hay uno de nosotros que siempre se encarga de hacer las compras; el asador va rotando. Juntarnos es uno de nuestros cables a tierra.

–¿Sos memorioso, de recordar, por ejemplo, detalles de la infancia?

–No soy melancólico de quedarme en el pasado, pero sí recuerdo con mucho afecto todo lo de mi infancia. Recuerdo cuando jugábamos a la pelota en la calle Jujuy, en la Sucre o en la Gerónimo Cortez (cerca del Corazón de María). Vivíamos jugando al fútbol. Nuestros viejos nos llamaban a la tarde para tomar la leche y estábamos jugando a la pelota en la calle; a la noche nos llamaban para comer y seguíamos con el fútbol. Tengo esos recuerdos y otros familiares, como la casa de mi abuela Albina, que era de esas largas, tipo chorizo, con un patio lleno de frutales donde jugábamos con mis amigos.

–¿Notás que se fue perdiendo eso de jugar en la calle o en los patios de las casas?

–Lamentablemente sí. Dejame contarte algo –retoma el Turco con los recuerdos–: el otro día me pasó que fui con mis hijos (Manuel y Emilia) a una bicicletería de Villa Belgrano para que me arreglen una bici y vi colgado en el local un karting Serie Dorada, que era como el que yo tenía. La llamé a mi mujer para contarle y se me puso la piel de gallina. Soy más sentimental que racional. Esas cosas me conmueven, me traen recuerdos felices de mi infancia. Sabés que en la casa de mi abuela, con mis primos, teníamos un karting igual que ese. Me lo había regalado mi viejo, que lo había comprado con mucho esfuerzo. Y con ese karting andábamos entre los canteros en el patio de la abuela, le rompíamos las plantas, armábamos unos líos bárbaros...

–Leí que en tu casa paterna casi no tenías patio para disfrutar, ¿la calle era el lugar para divertirse?

–Vivíamos en la calle, jugando al fútbol, andando en bici... La calle era nuestro lugar. Y si no, estábamos en la plaza, o en la casa de algún amigo. Además no había celulares, era otra vida, otro mundo, ni mejor ni peor, distinto. El patio de la casa de mi viejo tenía dos metros por dos metros, por eso la calle era nuestro lugar. Volvíamos del colegio, comíamos y ya sabíamos que a las dos, dos y media de la tarde, nos encontrábamos en la esquina de Jujuy y Baigorrí. Ese era nuestro lugar. Ya cuando adolescentes, cuando nos fumábamos los primeros cigarrillos, nos volvíamos a juntar ahí. Esa esquina era nuestro lugar

–¿Cuál es tu lugar preferido de la ciudad?

–Me gustan mucho los barrios. Por eso digo que Alta Córdoba, por el descontrol de la edificación, ha perdido mucho de barrio. Perdió su identidad. La plaza Rivadavia está rodeada de edificios. Ya no entra el sol como antes. También me gusta Ayacucho, es un barrio que me encanta, al igual que General Paz. También Cofico, que es el hijo menor de Alta Córdoba. Me gustan los barrios con mucho verde, con árboles. Donde vivo, en Villa Belgrano, hay mucho verde y eso me encanta. Me gusta Argüello, es muy lindo. Pero además de los barrios, me gustan algunos lugares de Córdoba que son espectaculares. Me gusta mucho La Cañada, con sus tipas. Y sobre todo un sector de La Cañada, el que va de 27 de Abril hasta Santa Rosa. Esas tres o cuatro cuadras me parecen las más lindas, las más cuidadas. Otro sector que me gusta es el bulevar Chacabuco, en la zona de Nueva Córdoba. Con los palos borrachos es alucinante. Otro lugar muy bonito es barrio Güemes. Córdoba me gusta mucho a pesar de que está como está.

–Viajaste mucho. ¿Qué viste en otras ciudades que te gustaría que tenga Córdoba?

–A mí me gustaría que seamos todos intendentes. Hay una idea que a la ciudad la tiene que cuidar sólo el intendente. Me gustaría que seamos buenos vecinos, en el sentido de mimarla más a la ciudad, porque es nuestra casa. Tenemos que cuidarla. Yo me desespero cuando veo que se la rompe, que se la ensucia, que se la pinta, que se la maltrata. Me da lástima. Le pondría mucho más árboles de los que tiene.

–¿Qué cosas que ves que funcionan mal y se repiten en el tiempo te indignan?

–La inconducta de los que vivimos en esta ciudad. La gente que pasa los semáforos en rojo. ¡No lo puedo creer! Es la señal más clara, no sólo de tránsito, sino para la vida. El rojo significa que hay que parar. Todas las mañanas, cuando voy para la radio, no puedo creer la cantidad de gente que pasa en rojo. También me cuesta creer que no separemos la basura en origen. Son cosas tan elementales, tan simples... Lo otro que me indigna es la gente que ensucia con los perros: si el animal hizo sus necesidades que el dueño junte con la bolsita… Y una más, que tiene que ver con cuidar más los espacios públicos y las plazas, que son lugares para todos.

–Desde Cadena 3 saltaron a la política Cacho Etchepare, Olga Rista, Arturo Miguel Heredia y ahora Blanca Rossi, ¿te ves más adelante en la política?

–En las elecciones de 2011 me ofrecieron una candidatura a concejal y dije que no. Me tentaron desde un sector del vecinalismo. Por el momento no me interesa, no sé el día de mañana. Primero tendría que tener una idea de ciudad, pensar un proyecto de ciudad o de provincia. Me plantearía eso como primer paso.

–¿Cómo te llevas con la exposición que te da estar en el staff de Juntos?

–La exposición es así. Estar en Juntos, en Cadena 3, es estar en un Fórmula 1, es como estar en Ferrari. Estoy en un equipo de primera, como si jugara en Boca. Me encanta, me divierte, me apasiona. A la exposición la tomo como parte de las reglas del juego. La vivo con mucha naturalidad. En la radio, uno se mete en la gente, en la familia, en las casas, en el auto. Para la gente yo soy el Turco. Y lo disfruto mucho.

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Del medio cordobés

Fernando Genesir comenzó a trabajar en los medios en 1987. Lo hizo primero en el ámbito deportivo. En su extensa carrera también condujo programas televisivos. En la actualidad integra el staff de Juntos (Cadena 3) y escribe en medios gráficos. Tiene 46 años.

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Entre lo K y lo anti K

–Vivimos desde hace un par de años divididos entre lo K y lo anti K. ¿cómo te llevas con eso?

–No me considero ni K ni anti K. Trato de no bailar al compás de esta música o en este baile en el que nos han metido, como en su momento nos metieron a los cordobeses en el baile de que si eras delasotista o juecista; es exactamente lo mismo. Es un baile del que difícilmente podamos salir, porque si decís A sos K y si decís B son anti K. Y esto pasa todo el tiempo. A mí me pasa en la radio todo el tiempo. Si me gustó el programa de (Jorge) Lanata soy anti K, si no me gustó soy K. Es una trampa que no nos ayuda a pensar. Me parece que en algún momento va a terminar. Yo no quiero ser ni una cosa ni la otra. No me considero un periodista objetivo, porque la objetividad no existe, pero tampoco hago política partidaria. Tengo mis serias críticas al Gobierno y considero alguna cosa que antes hicieron bien y que ahora me cuesta encontrar.

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Quiero retruco

Supongamos que hay un torneo de truco de cuatro. ¿A quién elegirías de pareja y a qué dupla te gustaría enfrentar?

Uy, qué difícil. Tengo en claro a la pareja, que es mi suegro José. La pareja... esperá que piense. Eeeeeeeh... Se me ocurren algunas pero me van a traer problema (risas).

¡Poné que le jugamos al que se venga!

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