Tucumán tiene sus Fariña y Elaskar: peligran cuevas con vínculos políticos

Tucumán tiene sus Fariña y Elaskar: peligran cuevas con vínculos políticos
La City tucumana está que arde. Una aguda iliquidez pone en riesgo la continuidad de algunas importantes “cuevas” financieras, que durante la “década ganada” hicieron fortunas canalizando dineros provenientes de la política.

Al estilo de los famosos valijeros Elaskar-Fariña, también en Tucumán se cimentó un enorme negocio en torno -o más bien retorno- de la obra pública.

Inversores enfurecidos reclaman la devolución de fondos. La respuesta es siempre la misma: “tengan un poco de paciencia, ya les iremos devolviendo la plata”.

Durante los últimos años, mantenerse por afuera del sistema financiero y poner los fondos en las cuevas era muy buen negocio: permitía eludir el impuesto al cheque y la retención automática de los ingresos brutos locales sobre los depósitos en cuentas corrientes en bancos.

Una masa importante de efectivo -de sectores con liquidez diaria- se canalizaba hacia el negocio de los cheques diferidos, en financieras, consultoras, sociedades de bolsas y otros operadores marginales.

Los problemas graves comenzaron durante el verano, a partir de las restricciones ortodoxas impuestas por Juan Cárlos Fábregas desde el Banco Central, absorbiendo pesos y elevando la tasa de interés.

Así, los excedentes financieros se retiraron abruptamente de las cuevas, para aplicarse a capital de trabajo en las empresas, a la vez que hubo que usar los dólares del colchón.

Hoy, encarecido el crédito, la liquidez es la reina. Falta dinero "físico", como diría Fariña.

Así, comenzaron los descalces entre los plazos de los inversores y los tomadores, amén de otras sucias realidades como los pagos del Estado -juicios, certificados de obra y de servicios- que se demoraban ("pisaban") para ser negociados en las cuevas amigas de los políticos, donde se blanquean las coimas.

Hoy no se están devolviendo colocaciones informales -en muchos casos millonarias- a sus titulares, en medio de odios y resquemores, y hay poco ánimo de recurrir a la justicia, donde deben blanquearse fondos y su origen.

La crisis de las cuevas no sólo golpea al sector financiero, sino que también tendrá impacto en el fondeo al azúcar y al limón, que demandan capital intensivo.

Esta historia continuará.

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