El resultado fue claro: más del 66% de los tucumanos se acercaron a las urnas de las primeras elecciones abiertas, simultáneas y obligatorias para apoyar al Gobierno encabezado por Cristina Fernández de Kirchner. En segundo lugar, con casi el 14% de los sufragios, se ubicó Ricardo Alfonsín, candidato por UDESO, fuerza que representa mayoritariamente al radicalismo.
Si sumanos los votos obtenidos por las 6 listas que presentó el radicalismo tucumano, el 19% de los tucumanos optaron por algún candidato del radicalismo para disputar un lugar en la cámara de Diputados Nacionales el próximo 23 de octubre.
Si tenemos en cuenta que la diferencia entre los candidatos a presidente y las listas a Diputados Nacionales de los otros partidos fue casi nula, una primera obervación no indicaría que ese 5% de diferencia cruzada fue intercambiada entre el kirchnerismo y el radicalismo.
Una primera conclusión es que hubo un 5% de radicales que votaron a la fórmula Cristina Kirchner – Amado Bodou. O una segunda, es que hubo un 5% de quienes peronistas que al no encontrar contención en la lista del Frente por la Victoria sumaron su voto alguna de las opciones radicales.
Las otras conclusiones corren ya por su cuenta.
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