“En Tucumán no hubo tantos problemas de desnutrición, como sí de desarrollo infantil”

Desde el Ministerio de Desarrollo Social de la provincia se trazó una férrea crítica a los indicadores sociales de principios de siglo al tiempo que se exaltó la recuperación del Estado como agente de protección de los sectores afectados por la pobreza. Se reconoció que persisten núcleos duros de pobreza y marginación en la provincia.
ESTRATEGIAS. González sostuvo que los avances en materia social apelan a la contención integral.

Durante la jornada final de la "1 Bienal Internacional sobre los Objetivos de Desarrollo del Milenio" que se llevó a cabo ayer en el Centro Cultural Eugenio Flavio Virla, el enfoque fue centrado en los aspectos atinentes a las prácticas sustentadas en programas orientados a la erradicación de la pobreza a través, también, de estrategias culturales superadoras.

Una de las exposiciones que se concretaron fue la que tuvo como oradora a Gabriela González (Secretaria de Estado de Articulación territorial y Desarrollo local, del Ministerio de Desarrollo Social de la provincia) quien trazó una comparación del estado de situación en materia social que atravesó Tucumán desde la crisis de principios de siglo hasta la actualidad.

De esta forma, indicó que, al asumir la gestión alperovista, el panorama encontrado puede graficarse como "un empobrecimiento social, que estuvo basado en la pérdida de capacidades económicas, sociales y culturales que impidió la realización de los derechos y el pleno ejercicio de la ciudadanía".

Debido a esta situación, la funcionaria sostuvo que desde 2007 se pensaron estrategias diferenciales para el tratamiento de situaciones de distinta formas de pobreza e intensidad. "Veníamos de un Estado desarticulado institucionalmente y debilitado en sus recursos y funciones. Deslegitimado, agresivo y violento para con los sectores populares por lo que tuvimos que restituir la confianza", expresó González, como una forma de traspolar el gobierno justicialista anterior, conducido por Julio Miranda, del cual, José Alperovich intervino como ministro de economía.

Asimismo, aseveró que durante esos años "los indicadores sociales en Tucumán eran malísimos, pero no había tantos problemas de desnutrición como sí en el desarrollo infantil", a la vez defendió la implementación de programas asistenciales, pero con una orientación planteada desde la integración y contención de las capas damnificadas por la pauperización, en especial los estratos infantiles.

"No logramos eficiencia en nada con solamente entregar una tarjeta social o módulos alimentarios, sino que requerimos acompañamiento en pautas de crianza y reconstrucción de vínculos, para que podamos evitar el continuo efecto devastador en la desarticulación del tejido comunitario", señaló.

A modo de ejemplificar lo anteriormente explicitado, González resaltó que el rompimiento de los vínculos, generados por la pobreza, "se da en el hecho de no comer en la casa pues el menor concurre al comedor, eso significa además una mamá que no cocina, que no almuerza con su hijo, por lo tanto hay una vulneración de las pautas de crianza. No se presenta en ese hogar algo tan simple o básico como lo constituye la comida asociada al amor, al estímulo", refirió, al dejar aclarado que esa es la orientación que adquiere el accionar del Estado en esta nueva etapa.

Al respecto, añadió que se organizaron Mesas de Gestión Local en cerca de 58 comunas y 15 municipios como una iniciativa a partir de los Centros de Integración Comunitaria a partir de los cuales "apelamos a tecnificar lo político y politizar lo técnico con el objeto de trabajar en funciones de desarrollo mediante una opción interministerial para que, de esta forma, sacar a los propios ministerios de esas estructuras formalizadas en las que se encontraban".

Sin embargo, la funcionaria del área Social de la administración comarcana, reconoció que aún restan objetivos que no pudieron ser cumplimentados en su plenitud, dado que "todavía perduran enormes núcleos de exclusión, con alto porcentaje de población subocupada, de jefas de hogar a cargo de niños menores, perduran deficientes condiciones habitacionales, con una población asentada en lugares no aptos para habitabilidad, déficit general de los servicios, bajos niveles de escolaridad y un alto porcentaje de estigmatización de las comunidades", alegó.

Vinculado a esto último, especificó que en los núcleos urbanos duros de pobreza "hay poblaciones en actividades ilegales, mucha venta de droga y un elevado porcentaje de adicciones e inseguridad. Sobre esas poblaciones se trabaja con intervenciones integrales, con un equipo de trabajo que se aboca al nivel de asistencia, de formación de grupos, seguimiento familiar. Esta población normalmente no demanda, sino que necesitamos de un Estado que acuda a ellas".

Al momento de brindar guarismos que den cuenta de los procesos de acción gubernamental para menguar las inestabilidades en los indicadores sociales, González indicó que, hacia el 2003, la tasa de indigencia se ubicaba en el 30 por ciento, mientras que la pobreza llegaba al 61 por ciento, con una privación material de los hogares que afectaba a 82.065 de ellos donde las condiciones de precariedad eran extremas. Subrayó que cuatro años después se produjo un cambio radical lo que llevó progresivamente a que el año pasado la indigencia descienda al 1,8 por ciento y la pobreza al 10,3.

Incluso, adujo que "se superó lo planteado como objetivo para 2015, donde pensábamos reducir la pobreza al 22 por ciento, en tanto que nos falta poco para erradicar definitivamente de la indigencia a las personas sumidas en ella".

“La educación argentina dio la espalda a todas las formas de saber popular”

Otra de las ponencias que se realizaron en la Bienal Internacional, fue la que estuvo a cargo de la Secretaria Académica de la Universidad Nacional de Tucumán, Susana Maidana, quien hizo referencia a los patrones culturales que han caracterizado históricamente a la Argentina y las transformaciones suscitadas en este ámbito a partir del ingreso al poder de las administraciones kirchneristas.

Al plantear que las sociedades contemporáneas se caracterizan por ser multiculturales, donde todas las expresiones esperan ser aceptadas y reconocidas en sus valores, la disertante concibió a la cultura "como la trama que se teje con los hilos de las diferentes formas de vida, cada una con sus propias reglas y códigos, lo cual no significa que esos cuerpos de lenguajes sean inconmensurables". Esta expresión fue el preludio para ingresar a la caracterización del caso nacional y remarcó que "la educación argentina tomó como su paradigma al positivismo que concibió al conocimiento científico, donde el modelo a imitar era el del mundo occidental europeo y sobre todo su razón técnica, dando la espalda a todas las formas del saber popular, considerado como barbarie".

En tal sentido, postuló que uno de los mayores obstáculos ha sido "la actitud etnocéntrica, causante de genocidios y atrocidades, cuya presencia en la historia argentina llegó a distinguir civilización y barbarie y a condenar los sistemas culturales diferentes al rango de subculturas, a entronizar a una de ellas como la dominante".

Sin embargo, Maidana alegó que nuestro país, hoy, está atravesando por un giro en el modo de hacer política "especialmente porque existe un estado dispuesto a hacerse cargo de la educación, de la cultura, de la salud, del desarrollo social que posibilita que se produzcan una serie de transformaciones que ponen freno a la intolerancia, a los recursos hegemónicos para dar lugar a la voz de los otros, de los anónimos que son nuestros hermanos".

Argumentó que, en la actualidad, se deben profundizar instancias que apelen a la atención de problemas transversales y "recuperar la política en sentido mayúsculo, sacarla del terreno de la sospecha, de desvalorización en la que la puso la década de los 90". Asimismo, la académica dijo tener una visión absolutamente optimista en relación a los jóvenes.

"Tanto maestros como jóvenes han sido, para el paradigma político anterior, los chivos expiatorios, los maestros eran malos en el discurso neoliberal y los estudiantes violentos, drogadictos, por lo que la juventud debe ser reivindicada", alegó Maidana.

Instó a las universidades públicas de gestión estatal de "asumir la responsabilidad social y ética de producir el reconocimiento a la diversidad étnica, lingüística, sexual, recuperar la palabra que el neoliberalismo había acallado". Agregó, a su vez que "nuestro país está en las mejores condiciones para trabajar en ese camino de libertad, donde el enriquecimiento espiritual se logra con el conocimiento", planteó Maidana.

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