Los tucumanos no conocen la ley educativa pero critican los constantes cambios al sistema

La aprobación de la nueva Ley de educación provincial, lejos de haber ingresado en la consideración de la sociedad local, no llegó a ser conocida en su plenitud. Sin embargo, ello no impidió que se concreten apreciaciones negativas en cuanto al proceso de enseñanza-aprendizaje
La aprobación de la nueva Ley de educación provincial, lejos de haber ingresado en la consideración de la sociedad local, no llegó a ser conocida en su plenitud. Sin embargo, ello no impidió que se concreten apreciaciones negativas en cuanto al proceso de enseñanza-aprendizaje. Los cuestionamientos se sustentan en el fracaso que significó la implementación de la denominada EGB 3, lo que llevó a manifestar que políticas de estado deben mantenerse en el tiempo y no proceder con cambios de manera constante pues se debilita al sistema en su conjunto. Tales consideraciones fueron recabadas por EL SIGLO en sendas consultas ciudadanas.

María Gómez

No tengo conocimiento de la aprobación de esta nueva ley pero puedo asegurar que la educación deja bastante que desear. Las culpas son repartidas tanto de docentes que deben brindar una educación de calidad de la cual se carece; por otro lado, los alumnos a quienes poco les importa lo que se estudia motivados por la propia inestabilidad de los planes que se han incorporado a lo largo de los años. Y finalmente, los padres quienes, sobre todo aquellos de bajos recursos, se desligan de sus hijos por el sólo hecho de enviarlos a una escuela para poder acceder a un plan social. En este sentido, la función del Estado se ha desvirtuado por completo, en lugar de buscar las mejores ideas para paliar el déficit en los programas de estudio, se acostumbró a parches disfrazados de leyes.

Cristina

No tengo idea que se haya cambiado la ley porque la verdad resulta una incongruencia tras otra, no podes pretender aplicar políticas de estado si estás cambiando continuamente los programas de estudio. Es incomprensible que nuestros legisladores en lugar de echar por tierra todo lo que se concretó hasta el momento, que no fue para nada correcto en relación a la EGB 3, su accionar debería ir en dirección de analizar los errores y proponer respuestas pero siguiendo esa misma línea.

Al iniciar todo otra vez, cómo se puede pretender que la educación no sea mala, si los chicos no logran interiorizar un adecuado conocimiento y ya los están cambiando. Puede ser que la nueva ley sea más correcta, pero si detectan fallas cuánto tiempo pasará para que la cambien.

Arnaldo Vargas

Con los años que tengo no me canso de justificar que la educación de antes era muy superior a la actual. Puede apreciarse desde la propia cultura en el estudio, pasando por los contenidos complementarios que se impartían, la voluntad de los alumnos que se comprometían con su formación y un plantel docente que cuando te referías a ellos era un honor.

Hoy, por más ley que puedan sancionar si no se hace un cambio de fondo y sustancial donde se revalorice a la educación como una verdadera herramienta para lograr el conocimiento que te permita crecer como país, resultará muy difícil el avance de la sociedad. Eso es muy palpable, los ves e el comportamiento de los chicos, alejado de todo respeto. El Estado lo sabe pero prefiere soluciones superficiales.

Adrián Rojas

Cuando escuchas hablar que se busca la inclusión y calidad notás que en los hechos resultan muy alejadas esas expresiones de deseos de lo que en verdad sucede. De qué calidad hablamos si no se puede mantener una ley a lo largo del tiempo a sabiendas que, desde un principio, se notaba que la EGB 3 iba camino a fracasar, hasta los propios maestros no la entendían.

Si vamos al tema de la inclusión, nos conformamos que el chico asista a una escuela, que no tiene techo, sillas, calefacción, algunas se parecen a comedores para paliar el hambre. Hay muchas responsabilidades que se dejaron de lado y recuperar una educación adecuada, llevará años.

Laura Moyano

Yo haría hincapié en el tema de los contenidos donde me parece que es acertada. Era increíble que los chicos tucumanos aprendieran primero la historia, cultura o geografía no sólo de otras provincias sino de otros países, en lugar de conocer sus raíces. Hoy le preguntas a un chico por la Casa de Tucumán y ni siquiera te responden que es lo que pasó allí.

La culpa principal es la falta de una cultura en el hogar, no se puede pretender que un maestro cumpla funciones básicas que deben ser puestas en la familia. Eso también pasa porque no se mantiene un orden en las leyes, si hay una con errores, la corrijamos pero no la barramos bajo la alfombra.

Clara

No podemos pretender que un simple papel te resuelva las enormes fallas en el sistema causadas casualmente por las incongruencias de otro simple papel como lo fue la aventura de la EGB 3 en Tucumán. Con eso te das cuenta que lo único que se aprende en la provincia es la improvisación constante. Por eso tenemos chicos que salen de la primaria sin saber nada, pasan la secundaria penando y las consecuencias se las paga carísimo una vez que ingresan a la universidad. Allí los niveles de deserción son alarmantes y se demuestran en la escasa profesionalidad de nuestros recursos humanos.

Los constantes cambios resultan perjudiciales, es poco serio que generaciones separadas por no más de diez años tengan educaciones completamente distintas.

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