La policía investiga por qué “desaparecieron” las personas que viajaban con el fallecido. En otro vehículo lo llevaron al hospital de Pozo Hondo y se fueron.
Fuentes de la Seccional 26 identificaron al fallecido como Carlos Marcelo Gorosito, mayor de edad, con domicilio en el barrio Bosque de San Miguel de Tucumán.
Alrededor de las 3.30, un Chevrolet Corsa Classic (patente KMF 917), embistió a un animal cuando transitaba a la altura del kilómetro 777 de la ruta nacional 34.
De acuerdo con las primeras pericias realizadas en el automotor, que viajaba de norte a sur, el vacuno fue golpeado por la parte delantera derecha y pegó en ese sector del mismo, donde se supone viajaba Gorosito como acompañante.
Empieza el misterio
Las otras personas que viajaban junto con el accidentado aparentemente lo sacaron del habitáculo y lo dejaron a un costado del mismo.
Otros circunstanciales viajeros lo hicieron subir a su auto y trasladaron al herido hasta el hospital de Pozo Hondo, distante 22 kilómetros al norte del sitio del accidente, el paraje Abra Grande.
Cuando llegaron en el vehículo particular al centro de salud público, el personal de guardia constató que no presentaba signos vitales, por lo que de inmediato se comunicó la novedad a la Seccional 26.
Una comisión de efectivos se dirigió hacia el lugar que había indicado la pareja que lo había auxiliado al hombre.
En el lugar sólo estaba el automóvil dañado a un costado del camino y el animal que provocó la tragedia, el que también había muerto.
Los otros ocupantes del Chevrolet habían desaparecido como por arte de magia, lo que hacía presumir a los policías que ascendieron a otro rodado que también viajaba en compañía del que tuvo el accidente.
El auto chocado fue llevado a la Seccional 26, donde los peritos de la División Sustracción de Automotores hicieron las pericias correspondientes para determinar si no estaba adulterada su numeración de chasis y motor, así como también determinar quién es su propietario.
Además, el hallazgo de una campera con tres armas de fuego de guerra en inmediaciones del lugar del choque, habría un abanico de posibilidades sobre la actividad que podría haber realizado el fallecido y sus compañeros de ruta.
Las especulaciones eran varias, entre las que estaba que pudiera pertenecer a un grupo de piratas del asfalto.
Horas más tarde, el cuerpo fue reconocido y entregado a sus familiares en la morgue judicial de esta capital.
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