En 24 horas se recogen 500 toneladas en San Miguel de Tucumán. Los vecinos dejan las bolsitas en cualquier lado o se las dan a un carrero
Sólo en domicilios de la capital tucumana se recogen unas 13.000 toneladas de basura por mes (no se cuentan los domingos), según dijo a LA GACETA el gerente de la empresa recolectora 9 de Julio, Ricardo Otrino. Esto significan 500 toneladas por día y que cada habitante de San Miguel de Tucumán "produce" 800 gramos de residuos en igual lapso.
Según dijeron varios de los consultados, la desidia de la gente sobre el destino de una bolsita de basura es cultural. Si el recolector no pasa por el domicilio en los días hábiles, o llega el fin de semana -normal o largo- y las bolsas acumuladas molestan en la casa, lo que se hace es tirarlas en cualquier lado o dárselas al primer carrito que pasa. Es como que las veredas, las calles, las plazas y los parques no están registrados como un bien comunitario, sino como algo que sólo es de propiedad municipal.
La recolección -salvo excepciones- tiene un cronograma que en general se cumple con normalidad. Pero hay barrios donde los desechos se enseñorean.
Villa 9 de Julio suma un gran vaciadero ilegal a los muchos que existen en la Capital. La calle Alfredo Palacios, entre López y Planes y Blas Parera, está copada por un basural. Los vecinos libran una batalla contra la descarga de residuos. Varios pedidos por escrito a las autoridades no fueron escuchados. El esfuerzo fue en vano porque el lugar se convirtió -dicen- en "el basural del pueblo". "La gente viene desde el centro a tirar sus sobras aquí y los carros llegan a toda hora", afirma Mario González. Su voz no se agota en esa frase. "Todo el mundo esta indignado", ruge el hombre por la pesadilla que implica convivir con esa fétida montaña de desechos. Hace siete años vino de Ranchillos. Creyó que sólo se trataba de un cambio de lugar físico, pero los malos hábitos a su alrededor cambiaron su expectativa. "En el campo no se ve esto. Cavamos un hoyo y ponemos la basura. Cuando se llena lo tapamos y cavamos otro", asegura.
El escritor Isaac Asimov dijo: "espera mil años y verás que se vuelve preciosa hasta la basura dejada atrás por una civilización extinta". Una frase a la medida de un arqueólogo, pero no de un vecino que día a día padece con un basural frente a su casa. El cruce verbal entre vecinos de avenida Independencia y Alfredo Guzmán es tan fuerte que corre peligro de llegar a ser pugilístico. Unos y otros se culpan de malograr el canal Sur en ese tramo. Nadie quiere hacerse cargo del montículo de desechos que viste uno de los costados del canal. "Todos tiramos", dispara un muchacho. "No digás así, no somos todos, son los del barrio Independencia", refuta el contrincante. "No sólo de ese barrio; de varios. La gente es sucia", sentencia el tercer boxeador, caído del cielo, directamente al ring.
Con el litigio en su más alto nivel, las palabras reciben un knock-out técnico. Los hombres que están en la esquina que conecta a los barrios Independencia, Municipal, Los Plátanos y Perón, dicen que el vertedero ilegal lleva años. "La verdad es que aquí tira basura el que pasa. Los carreros vienen y van, y nadie les puede reclamar nada porque nos dicen: ’y vos qué te metés’", asegura un hombre. "La gente es cochina", afirma Domingo Argañaraz, desde un peldaño más abajo. "En ese barrio han puesto contenedores en todas las manzanas, y cuando estos se llenan, vecinos van y los vuelcan sobre el canal", denuncia, mientras un joven lo acalla.
"Vivo en la avenida Independencia y Gorriti. Ahí el camión recolector pasa de vez en cuando, pero que desparramen la basura tiene que ver con la cultura de la gente. Hay veces que saben que no se hará la recolección y sacan igual las bolsas", manifiesta Iván Trejo.
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