Deberá pagar 1,7 millones de dólares por haber decidido enviar en el micro escolar a un grupo de chicos momentos después del violento terremoto. Todos desaparecieron arrastrados por la ola gigante que vino después.
"Aunque los sismos no se pueden prever, el director mandó el micro por una ruta costera después de sentir las violentas sacudidas. Sin embargo, tenía el deber de recabar antes información por la radio y altavoces", explicó el juez del tribunal de Sendai, según la televisión pública NHK.
"Este director no tomó esta precaución y la consecuencia fue que los niños fueron arrastrados por el tsunami ", recalcó.
Cinco niños de la escuela infantil Hiyori de Ishinomaki, la ciudad más dañada, iban en el autobús escolar atrapado por la ola gigantesca que azotó la costa noreste del archipiélago.
Las familias de cuatro de las cinco víctimas llevaron el caso a los tribunales por estimar inadmisible la decisión del director de este centro escolar que no sufrió el tsunami por estar situado en una altura.
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