Triunfo gigante para mirar a todos desde arriba y animarse a soñar

Triunfo gigante para mirar a todos desde arriba y animarse a soñar
Este Lobo coraje le dio vuelta el marcador a Belgrano y demostró que está en lo más alto porque le sobra temple

La historia empezó torcida para el Lobo. El gol desde el vestuario del dueño de casa no hizo más que incrementar el tono épico de la gesta deportiva albiazul en una de las plazas más difíciles del fútbol argentino. Empezó dormido, pero luego despertó e hizo un desgaste físico y emocional brutal para convertir aquel 0-1 parcial en un 2 a 1 que irá directo a la hemeroteca de los grandes partidos de Gimnasia en el interior de la Argentina y con todo un estadio en contra.

Esta vez el equipo fue de menor a mayor, tras un inicio errático, se reencontró con todas sus virtudes a tiempo y firmó un segundo tiempo sensacional. La sociedad Pereyra-Rasic estuvo de maravillas, el primero para asistir y el segundo para finalizar. Pero el Gordo y el Flaco de Gimnasia fueron más que ello. Porque presionaron como dos fieras y dejaron hasta la última gota de sudor en el césped.

El gol con los equipos recién acomodándose en la cancha alteró por completo los planes estratégicos de Gimnasia. El daño que hizo la anotación de Velázquez a los siete minutos de juego fue mucho más allá de ese 0-1 transitorio. Directamente le puso los pelos de punta a un equipo que, hasta ayer, no había estado nunca en desventaja en el marcador en lo que se lleva jugado del Inicial. Quizás ese nuevo escenario, en un equipo que llegaba con el pecho inflado a la Docta, produjo una inusual pérdida de control en los jugadores triperos.

Entre los 10 y los 25, el equipo pareció haber extraviado la memoria. Se alejó de todas las virtudes que venía exhibiendo. El apuro le ganó a la paciencia y la precipitación triunfó en la pulseada ante la elaboración. Ni los gritos de un Troglio vivaz al costado del terreno hacían entrar en razones a los jugadores, que recién sobre la media hora cayeron en la cuenta de que los pelotazos frontales no hacían otra cosa que facilitar la tarea de una zaga pirata expeditiva y preparada para la lucha aérea como para ninguna otra cosa.

Después de aquella encerrona, Gimnasia decidió tomar otros caminos. El equipo volvió a las fuentes, despejó las dudas y se volcó, otra vez, al ABC de Pedro Troglio. Asfixia en la mitad de la cancha y salidas por las bandas. Cuando los centros dejaron de ser frontales para convertirse en envíos profundos desde los costados, aparecieron las mejores ocasiones de gol para el tripero.

EL VALOR DE ATREVERSE

Uno x unoGimnasia aprobó en esta ciudad otra materia fundamental en un fútbol cada día más competitivo. La de sobreponerse ante la adversidad. Porque empezó perdiendo, sin brújula y dejando agrandar a un rival que casi no había hecho nada para esa ventaja transitoria. Y terminó ganando, sin zozobras en el fondo y dilapidando varias chances para ampliar una ventaja largamente merecida.

Licht metió una pelota certera cuando el fondo Pirata tiraba el achique. Pereyra picó habilitado, centro con justeza y Rasic anticipó brillante para empatar. Con la historia otra vez empardada, la duda entre ir por todo o conformarse con el reparto de unidades no tardó nada. El Lobo siguió empujando y la presión se tornó brutal. Los delanteros fueron los primeros defensores. En esa inteligencia se gestó el gol del triunfo. Pereyra le comió los tobillos a Lollo, cedió para Rasic y el pibe abrió el pie, como indican los manuales, para mandar la redonda contra las piolas en el rincón zurdo de Olave.

La telaraña táctica, con los de Troglio gananciosos, se hizo más densa y el arco de Monetti permaneció blindado sin necesidad de que el Mono subiera otra vez al podio de los destacados. Belgrano fue impotente ante un adversario de libreto aceitado que no dejó huecos por donde mostrarse permeable.

Gimnasia dio vuelta el marcador. Ganó en territorio hostil, sigue con puntaje ideal e invita a sus hinchas a zambullirse en el mar de las más grandes ilusiones.

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