Las tres décadas cumplidas desde el triunfo de Raúl Alfonsín en las elecciones del 30 de octubre de 1983, son también las que transcurrieron desde que en esos mismos comicios Florencio Tenev ganara la gobernación del Chaco.
Florencio Tenev, en un acto de aquella campaña del ‘83. Luis León estuvo adelante en el escrutinio durante varias horas, pero el PJ lo dio vuelta con los votos del interior.
Resultados sorprendentes
Fue una noche de emociones para el país y para la provincia, con resultados sorprendentes en los dos niveles. Alfonsín ganó por amplio margen sobre el candidato peronista Ítalo Luder, rompiendo con la sensación generalizada de que el PJ volvería a la Casa Rosada luego de ser desalojada del poder por el golpe del ’76.
Eran tiempos en que prácticamente no se conocían encuestas de intención de voto de los ciudadanos, por lo que las semanas previas a los comicios estaban impregnadas sólo de “sensaciones”. Entre los argentinos, el regreso del peronismo al gobierno era considerado una obviedad por el poderío de la estructura partidaria justicialista y los triunfos que siempre el PJ había logrado sobre la UCR cada vez que hubo elecciones libres entre 1945 y 1976.
Lo mismo se pensaba que iba a ocurrir en el Chaco, una de las provincias consideradas imposibles de perder para el justicialismo.
Sin embargo, a medida que se iban conociendo los datos parciales del lento escrutinio de los votos emitidos aquel 30 de octubre, el país se conmovía al ver que Alfonsín iba consolidando una victoria amplia, incuestionable, lograda en base a una campaña en la que había logrado transmitir a los argentinos un mensaje de pleno respeto a las libertades, frente a un peronismo que mostraba muchos viejos rostros ligados a los nefastos ’70.
En nuestra provincia, el recuento de votos fue avanzando y puso a León delante de Tenev, paralizando los corazones de la dirigencia peronista. El efecto arrastre de Alfonsín estaba generando otro resultado impactante.
Sin embargo, el PJ pudo revertir la tendencia con los votos que comenzaron a llegar desde el interior, y la fórmula Florencio Tenev - Alberto Torresagasti acabó imponiéndose con 156.368 votos (el 47,3% de los votos) sobre la de Luis León-Héctor Salom, que cosechó 152.645 sufragios (46,2%). Apenas un punto porcentual de distancia, pero suficiente para que el justicialismo lograra mantener al Chaco al margen del tsunami alfonsinista.

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