El Splif reconoció el incremento interanual. Desde el 1 de octubre se quemaron 30 hectáreas cuando en 2012 fueron 8.
Ayer la temperatura de las 15 había superado los 30 grados por primera vez en el mes, con una humedad de sólo el 22%. En razón de esos datos el riesgo de incendio forestal fue categorizado como "muy alto", y de "extremo" en el área de estepa.
Según el "informe de avance" sobre la ocurrencia de incendios que elabora regularmente el Splif , durante el mes en curso los mayores daños por el fuego se registraron en la ladera sur del Cerro Otto.
La superficie quemada entre el 1 de octubre y el 15 de diciembre alcanzó las 30,02 hectáreas, cuando en el mismo período del año anterior sólo había sido de 8,35 hectáreas. 2011, en cambio, fue un año mucho más tranquilo y hasta la misma fecha sólo se había quemado media hectárea.
El dato es preocupante porque señala que los focos son cada vez de mayor envergadura y obligan a prever la eventualidad de un incendio de gran tamaño, como los que se desataron años atrás en la zona de Catedral, el valle del Challuaco o el del arroyo Van Titter. Técnicos de Parques Nacionales señalaron que el clima caluroso y de alta sequedad, sumado a la acumulación de la ceniza volcánica, aconsejan estar preparados para un incendio de gran envergadura.
El secretario de Recursos Forestales de Río Negro, Javier Grosfeld, estuvo la semana pasada en Buenos Aires en un encuentro convocado por el Plan Nacional de Manejo del Fuego y le transmitieron también la advertencia de que será una temporada complicada para toda la zona en materia de incendios.
El informe del Splif indica en el "desglose" mensual que la superficie quemada en octubre fue de 5,04 hectáreas, producto de 117 focos de fuego. En noviembre se quemaron en jurisdicción de Bariloche 15,98 hectáreas y las brigadas tuvieron 68 salidas. Mientras que en diciembre, sólo en 15 días, los incendios afectaron 9 hectáreas y los focos fueron 95, cuando en el mismo período del año anterior sólo se habían producido 20 incendios forestales.
Grosfeld dijo que el Splif está "mejor preparado que el año pasado", cuando le faltaban muchos insumos básicos porque algunas licitaciones se atrasaron y otras habían quedado desiertas, con lo cual el mucho material indispensable llegó recién al final de la temporada.
Dijo que con los móviles trabajan "al límite" debido al intenso uso y al plan de reparaciones que deben implementar, y que otra preocupación son las trabas que encuentran en la aduana para ingresar algunos equipos importados como las motobombas manuales.
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