Con un auditorio completo, ayer por la mañana en el INTA Rafaela se desarrolló la tradicional “Jornada de cultivos de invierno”.
“Lo que nos están indicando los pronósticos es que aparentemente este sería un año neutro, no hay una definición sobre si va a ser más o menos llovedor de lo normal”, señaló a este Diario el especialista que remarcó que la dependencia de las precipitaciones es fundamental en todo cultivo y sobre todo, luego de lo que pueda darse desde el mes de agosto, que es lo que puede determinar un final de ciclo con mayor influencia de fusarium a partir de septiembre de tenerse registros excesivos, como sucediera en 2012, cuando los registros terminaron sumando 349 milímetros en los meses definitorios.
Villar remarcó que “son fundamentales las reservas de agua por el impacto que tienen sobre los cultivos, porque sin ellas no se puede producir, entonces jugamos con las buenas reservas para sembrar más o apuntar a rendimientos más altos, para un cultivo racional, mientras que si están más ajustadas tratamos de aplicar la tecnología reduciendo las superficies, seleccionando al máximo los lotes con un detallado manejo, que incluya época de siembra y selección de variedades, para aprovechar con eficiencia toda el agua que tengamos”.
En la disertación, el Ing. Villar destacó que en el rendimiento departamental cada milímetro extra de reserva de agua útil genera 16,4 kilos más por hectárea en el oeste del departamento, mientras que en el este, se traduce en 11,6 kg/mm. Es así que en la proyección de 30 mm. adicionales, se da un equivalente de 25 mil hectáreas mas, o lo que es igual, 60 mil kilos extra.
Actualmente hay un buen estado hídrico anterior, situación que se da mejor en lotes con soja de primera, que de segunda, respecto al primer metro de profundidad, hecho que hay que controlar y medir de manera constante, para saber cuándo se pueden juntar la humedad de arriba y la de abajo.
En cuanto a las estadísticas climáticas, para incrementar en unos 40 mm. las reservas, deberían caer en mayo 70 mm., de los cuales 40 en Rafaela ya cayeron y algunos sectores cercanos del departamento ya los superaron, teniendo en cuenta que el promedio es de 47 para el mes, siendo esta recuperación una situación que sucede cada cuatro años. Entre agosto y septiembre se necesitarán 130, sobre un promedio de 67, lo cual sucede cada diez años.
Entonces, con 110 mm. de agua útil, se obtienen 2.423 kilos con lluvias normales, en un cálculo promedio, en tanto, para Rafaela se aguardarían más de 30 quintales, 20 en San Justo, 990 kilos más al norte y en el sur del Departamento 28 quintales.
De todos modos, la definición de la campaña queda librada al clima, más allá del manejo; y sobre todo a la conclusión de septiembre.
Sobre el manejo del cultivo de trigo, la Ing. Gabriela Cencig dijo que “el comportamiento de los cultivares en la última campaña es un dato para tener en cuenta al momento de decidir sobre los materiales más adecuados, y hay que prestar atención a las fechas de siembra para disminuir el riesgo de heladas que pueden influir en los rendimientos”. Entre el 21 de septiembre y el 12 de octubre se da el período crítico para Rafaela, a causa de las variables climáticas, por lo tanto es importante tener en cuenta la fecha de siembra que tienen plazos promedio entre el 15 de mayo, 1º de junio y 15 de junio, siendo la segunda fecha mencionada la de mejor rendimiento final en condiciones normales, siempre basando la selección de variedad en la estabilidad que se demuestre en cuatro de las últimas siete campañas.
Los mejores años de las últimas campañas fueron 2007, con 5.200 kilos y 2011 con 4.900, luego de cumplir ciclos con mucha agua inicial, balance hídrico neutro y sin impacto significativo de condición fototermal.
SELECCIONES
El Ing. Agr. Jorge Fraschina, del INTA Marcos Juárez, realizó una exposición sobre cómo elegir cultivares de trigo y explicó cuáles son los criterios para rendimiento y calidad que se tienen en cuenta en la red de evaluación de cultivares. Revalorizando la importancia del trigo en la rotación de cultivos y el efecto benéfico que este aportó en el mantenimiento de los buenos rendimientos de soja y maíz en los últimos años, por la afección a la estructura del suelo ayudando a una mayor captación e infiltración del agua de lluvia, el Ingeniero repasó el comportamiento de los cultivares, los rendimientos en las distintas zonas y el comportamiento de los mismos antes las enfermedades.
El Lic. Marcelo Helguera, también del INTA de Marcos Juárez se refirió al aporte de la biotecnología para el mejoramiento del trigo. Comentó que la complejidad del conocimiento del genoma del trigo fue abordada por especialistas y que la Argentina está participando en la descripción del mismo, siendo este cultivo uno de los más complejos de descifrar. Estas investigaciones abren las puertas a la posibilidad para la obtención de nuevos materiales con mejoras que superen las problemáticas que afectan a los cultivares hoy en día.
Finalizando la jornada, Rogelio Facundo Renzone, de Ronalb S.R.L., se refirió a la situación actual del mercado y comercialización de legumbres de invierno. Para desarrollar la temática presentó las perspectivas actuales de los cultivos de invierno alternativos al trigo (legumbres), afirmando que la arveja podría tener las “mayores posibilidades”. En relación al garbanzo dijo que hay un remanente que no permitiría la evolución positiva de precios, que la lenteja es casi toda para el mercado interno y aparece otro actor que es el poroto mung. Concluyó que “todas estas legumbres deben ser tratadas como alternativas posibles, que se deben acompañar con un buen asesoramiento productivo y teniendo ya adelantado -o ya cerrado- el tema de su posible comercialización”.
Fueron 65 profesionales y 7 estudiantes de ciencias agrarias los asistentes provenientes de Morteros, Brinkmann y San Francisco (Córdoba); Santa Fe Capital, Esperanza, Gálvez, Carlos Pellegrini, Pilar, Vila, San José del Rincón, Santo Tomé, Recreo, Colonia Aldao, Humberto Primo y Rafaela (Santa Fe) y también de Santiago del Estero.
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