A tal efecto inició la auditoría técnica sobre la obra, para relevar las fallas que pudiera tener la construcción, luego de que fuera necesario demoler el bufet del sector sur por el hundimiento de su base.
Para encargarse de ese trabajo formó un equipo de ingenieros y arquitectos que serán los responsables de la inspección a la infraestructura, a lo que se suma una indagación sobre el aspecto contable de la obra que terminó costando la friolera de casi 50 millones de pesos.
Según se explico, uno de los objetivos de la investigación apunta determinar si se usaron materiales de menor calidad a la presupuestada y en cuanto al tema del costo, se buscará determinar si estuvieron justificadas las redeterminaciones de precios.

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