Trágico fin de un preventista santafesino en la ruta 40

Trágico fin de un preventista santafesino en la ruta 40
Se cruzó de carril, chocó de frente con un auto y no sobrevivió. ¿Falla humana o mecánica?
Manchas de aceite y combustible en 2 carriles. Vidrios, plásticos, metales y papeles esparcidos por el asfalto. Dos bolsas con balizas amarillas cerca de la trompa de un Fiat Idea y una Citroën Berlingo con su rueda derecha arrancada con suspensión y todo. Esa fue la escena que quedó ayer luego de un impresionante choque entre dos vehículos que terminó con la vida de un preventista santafesino de una fábrica de plásticos que circulaba por la Ruta Nacional 40, entre Abraham Tapia y Cano, Rawson. Según la Policía y testigos, el empleado guiaba un utilitario y se cruzó abruptamente de carril. Una mujer que circulaba en su auto en sentido contrario no lo pudo esquivar y chocaron violentamente. En ese momento, un hombre en camioneta detrás de la conductora, alcanzó a rozar al utilitario.

Tras el violento choque, la conductora fue trasladada al Hospital Rawson porque sufrió golpes y una fractura en su brazo izquierdo. En medio de la tragedia, un sacerdote bajó de su auto, se acercó hasta el vehículo del fallecido y le dejó una oración.

La víctima mortal fue Mauricio Rubén Arechaga Gentile. Tenía 39 años, trabajaba para la fábrica ‘Kadae’ y ayer a las 10.20 circulaba en una Citroën Berlingo al Norte por la ruta 40 rumbo a varias firmas locales, entre ellas ‘Maquinarias Gutiérrez’, dijeron desde esa empresa.

En la Policía investigaban si Arechaga sufrió una descompensación al volante, pero por otro lado tenían el testimonio de un policía que estaba cerca y que afirmó escuchar una explosión antes del choque. Eso indicaría que el rodado del santafesino podría haber sufrido un problema mecánico. Lo cierto es que Arechaga terminó en el carril contrario y chocó contra Ana María Costa (67), que circulaba al Sur en un Fiat Idea. Luego la Berlingo fue rozada por la camioneta Toyota Hilux que guiaba Alfredo Colomer (40). ‘Se cruzó de golpe y la mujer no lo pudo esquivar. Traté de evitar la Berlingo y alcancé a rozarla’, dijo escuetamente Colomer.

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