El eco del trágico alud de hace un año aún perdura en los barrios de la ciudad

Raimundo Bordón, Mercedes Navarro y Kevin Hernández perdieron la vida el año pasado producto del alud que se produjo luego de una intensa tormenta que precipitó 22 milímetros de agua en sólo tres horas (y 42 milímetros contando 26 horas). Además, 120 familias debieron ser evacuadas en los diferentes barrios de la ciudad. En Laprida y General Mosconi se produjeron importantes destrozos en viviendas e instituciones que debieron ser reconstruidas. Las imágenes todavía perduran en la memoria de los comodorenses.
El alud de hace un año no tuvo precedentes en Comodoro y sus consecuencias llegan hasta la actualidad.

Se cumple un año de aquella trágica noche del 17 de febrero de 2010. Quedan los recuerdos y las imágenes de la devastación, murmullos de cientos de comodorenses que miraban incrédulos lo que acababa de pasar. Calles con un barro pesado, frases que deambulan entre lágrimas, gente que perdió lo poco que tenía.

Es que esa noche llovió como nunca lo había hecho y desde el cerro la corriente de agua arrasó todo lo que a su paso encontró.

Esa noche, Raimundo Bordón, de 76 años, y Mercedes Navarro, de 18 años, perdieron la vida. Dos días después falleció Kevin Hernández, quien permanecía internado en terapia intensiva del Hospital Regional.

La tormenta comenzó a las 21 del 17 de febrero del año pasado. El cielo se cerró en un manto oscuro y los truenos y relámpagos presagiaron sólo un poco de lo mucho que sucedió.

En pocos minutos, el caudal de lluvia generó una corriente de agua que bajó desde el cerro hacia los diferentes barrios de la ciudad. Quienes a esa hora regresaban a sus hogares se sorprendieron por la intensidad del temporal, pero lejos estaban de imaginarse el desastre posterior.

TRES VICTIMAS FATALES

En total fueron 120 familias evacuadas, decenas de viviendas y edificios inundados, vehículos destruidos, anegamiento de calles, cortes de rutas e inconvenientes con la red eléctrica y el sistema de cloacas causados por 22 milímetros de lluvia caídos en sólo tres horas.

Los barrios Jorge Newbery, San Martín, San Cayetano, Pietrobelli, Máximo Abásolo, Ceferino Namuncurá, General Mosconi, Laprida fueron algunos de los más afectados por el temporal.

En Laprida perdió la vida Raimundo Bordón. El hombre de 76 años luchó contra la naturaleza, paleando tierra y cargando tachos para evitar que el lodo tapara su casa. El esfuerzo fue excesivo y el mal momento profundizó su afección cardiovascular, al punto que sufrió un paro cardiorrespiratorio por el que fue trasladado de urgencia al Hospital Alvear.

En el nosocomio de Kilómetro 3 recibió asistencia médica y trataron de reanimarlo, pero los esfuerzos resultaron en vano porque su organismo no resistió y a la 1:35 de la madrugada el silencio se hizo eterno, convirtiéndose en la primera víctima fatal que dejó el fenómeno climático.

Mercedes Navarro fue la segunda victima. La joven de 18 años se ahogó luego de ser arrastrada por la corriente de agua. Según se supo, la adolescente se movilizaba en un auto junto a su madre por San Martín para llegar a Martín Fierro, la calle donde habitaba en el barrio Ceferino.

Sin embargo, el vehículo sufrió un desperfecto mecánico y ambas decidieron descender caminando hasta su domicilio pero a pocos metros antes de llegar, Mercedes fue arrastrada por la corriente y perdió la vida luego de ser trasladada al nosocomio local.

Kevin Hernández, de 14 años, falleció dos días después de que fuese arrastrado por el alud en calle Los Alamos del barrio La Floresta. El adolescente se encontraba en grave estado por las múltiples lesiones en su cuerpo y daños irreversibles en su sistema respiratorio, producto de la abundante ingesta de líquidos y sólidos que descendían por la calle.

CALLES DE BARRO

La emergencia se extendió durante varios días. Las autoridades municipales y provinciales debieron instrumentar un operativo especial para llegar a los lugares más afectados y destinar partidas monetarias específicas para paliar los daños.

Además, se suspendieron todas las actividades oficiales y, por ende, los festejos por el aniversario de la ciudad.

Donde ese operativo tardó en llegar, la solidaridad entre vecinos volvió a aflorar.

El drama fue de todos. Y el eco de la tristeza provocada por esa lluvia aún perdura.

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