Tres santiagueños, en la tragedia de Rosario

Tres santiagueños, en la tragedia de Rosario
Estremecedor relato de Cristian y Matías Luluaga y de María Laura Pernigotti quienes, a escasos metros de la explosión, sufrieron las consecuencias destructivas de la onda expansiva.
Tres santiagueños estuvieron cerca del horror que se vivió en Rosario con un estallido en el sector bajo de un edificio, que dejó un saldo de al menos 12 muertos, 62 heridos y 15 desaparecidos. Los comprovincianos residen a sólo unas cuadras del lugar donde la explosión causó pánico; afortunadamente, los 3 se encontraban en perfecto estado.

Lo que parecía ser una mañana tranquila, cuando la ciudad recién se estaba poniendo en marcha, un estruendo sembró el temor en más de veinte cuadras a la redonda. Fuego, columnas de humo, escombros, ciudadanos aturdidos, eran los protagonistas de una escena que parecía haber sido sacada de una película de guerra. El “sacudón” provocó el derrumbe de un bloque de 9 pisos y 18 departamentos en el edificio de Salta 2141.

A sólo unas cuadras de distancia, María Laura Pernigotti, santiagueña que vive junto a su pequeña hija y a su marido, se despertó por la fuerza del cimbronazo. “Es un horror lo que ha pasado, creo que la provincia ha actuado rápidamente, pasó a las 9.15. Yo estaba durmiendo y afortunadamente no me pasó nada a mí ni a mi familia, pero fue una onda expansiva muy fuerte que se sintió por muchas cuadras a la redonda… tengo amigos y familiares que también sintieron la fuerza de la explosión”, relató en diálogo con EL LIBERAL.

“Yo vivo a unas cuadras, en una calle paralela, pero otros santiagueños que viven más cerca, sufrieron daños en sus departamentos, se siente mucho temor, abandonaron ese lugar para resguardarse”, aseguró la joven.

Más adelante, comentó: “Mi familia se comunicó temprano, más que nada por las noticias, para saber si estábamos bien. El hecho es gravísimo, pero también tomó más dimensión por la mediatización”.

“Como santiagueña y como ciudadana, sentimos temor y tristeza por lo que sucedió. Preferí no acercarme para no entorpecer el trabajo de la gente que lo está haciendo y muy bien. Están brindando contención psicológica, hay hoteles afectados para que la gente que se quedó sin casa, tenga donde dormir. Es una ciudad preparada y el gobierno actuó rápidamente”, aseguró.

Por último, mencionó que en su edificio se vivió una deficiencia similar a la que habría causado la explosión, meses atrás. “El problema del gas y las pérdidas es frecuente, yo estuve tres meses sin el servicio y un vecino denunció una pérdida y recién vinieron a arreglar. Recién ahí pudimos contar con el servicio en el departamento”, recordó.

Daños

Matías y Cristian Luluaga, son dos estudiantes santiagueños que viven en Rosario desde hace unos años. Ambos también se sorprendieron por el estallido y fueron testigos de la “histeria” que se vivió en las primeras horas.

“Me había levantado minutos antes, estaba por darme una ducha antes de ir a la facultad, en ese momento se movió todo. Lo primero que pensé es que era un temblor, un terremoto, en ese momento sentí un reventón afuera”, relató Cristian a EL LIBERAL.

“Salí del baño y encontré vidrios en todo el comedor, se había roto el ventanal”, señaló. “Me acerque con cuidado, no entendía qué pasaba, imaginaba cualquier cosa, miré hacia afuera y se veía el humo y el polvo que levantó el edificio al derrumbarse”, agregó.

“Por suerte no nos pasó nada, mi hermano y yo estamos bien”, aseguró.

Seguidamente continuó: “En ese momento nos fuimos hasta el lugar, era un ir y venir de gente, algunos corrían alejándose, otros llegaban para tratar de ayudar… ya estaba armado un cerco, no nos dejaron acercarnos mucho, pero se veía el horror que significó”.

“Temprano nos comunicamos con nuestros padres, estaban preocupados por lo que veían en las noticias, les dijimos que se queden tranquilos, estábamos bien”, manifestó.

Antes de finalizar, sostuvo: “Hay mucha histeria, la gente está muy nerviosa, habrá que esperar un poco, quizás mañana ya haya un poco más de tranquilidad”

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