La arquitecta que diseñó la plaza del Bicentenario, Lilian Marcos, la vecina del barrio Aramendi, Gloria Coria, y la presidenta de la cooperativa “Trenque Lauquen se recrea” que trabajó en la ejecución de la plaza, Verónica Barella, detallaron el significado que tiene ese espacio público en la vida individual y grupal en el corazón del sector norte de la ciudad.
La dinámica del barrio cambió. Los niños abandonaron la calle para introducirse en un espacio que ofrece un playón polideportivo, un anfiteatro y juegos que invitan a los transeúntes a ocuparla, disfrutarla y cuidarla, tal cual narró la vecina del barrio Aramendi.
Asimismo, la arquitecta explicó que el trazado de la plaza se debe a lograr un espacio de encuentro, al mismo tiempo que una de las mujeres ejecutoras que supo “agarrar la pala” durante la construcción, está agradecida de tener un trabajo y piensa en el momento de decirle a sus nietos: “la abuela hizo este lugar”.
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