que les permite a los alumnos de secundario llevarse una materia previa más, el ministro de Educación, Marcelo Sosa, anunció que está estudiando flexibilizar aún más esta medida. El objetivo, está más que claro, es disminuir el preocupante índice de repitencia de la provincia, ¿y qué mejor método para hacerlo que decretar que pasar de año sea cada vez menos exigente?
Lo más increíble del anuncio fue que Sosa sostuvo que esta flexibilización se va a realizar para permitir que estos alumnos, que tendrían que haber repetido, puedan acceder a las estampillas de ahorro, a las cuales definió como “un premio al esfuerzo”. Ahora, cabe preguntarse de qué tipo de esfuerzo está hablando el ministro, ya que si un alumno está en condiciones de ser afectado por esta resolución, es porque, después de haberse llevado una determinada materia, la ha rendido mal tres veces.
“Nosotros tenemos que tener en cuenta que el hecho de que alguien no haya aprobado una materia, desde luego que implica… pero pensemos en los chicos, no pensemos… pensemos a favor de los chicos. ¿Está? Esa es la mentalidad que nosotros como Ministerio de Educación tenemos que cambiar. Es una mirada diferente, desde el punto de vista de los chicos”, fue la lamentable respuesta que el ministro le dio a este medio.
Al menos, su contestación sirvió para dilucidar que la clave de su gestión parece ser esa frase final: “es una mirada diferente, desde el punto de vista de los chicos”. Al fin y al cabo, durante el tiempo de Sosa a cargo de Educación, “los chicos” lograron que se les permita llevarse más materias que antes, después que les paguen por estudiar y ahora tener aún más flexibilidad para rendir. Por ende, solo resta tratar de predecir cuál será, “desde el punto de vista de los chicos”, la próxima política educativa de Sosa, ¿recreos de una hora? ¿Qué se apruebe con 4?

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