Tres investigadores de la Universidad Autónoma de Chiapas, México, estuvieron en la región de Cushamen, de Costa del Lepá y de Esquel, relevando experiencia de producción de ovejas Linca, una especie ovina criolla, que produce lana de características especiales, utilizadas para la confección de prendas artesanales. En la visita fueron acompañados por técnicos del INTA Esquel y de la Subsecretaría de Agricultura Familiar.
Guadalupe Rodríguez, Raúl Pérez Grovas y Lourdes Zaragoza, especialistas en etnoveterinaria, trabajan en su país con la comunidad Tsotzil, el viernes a la mañana brindaron una charla una en el salón de Conferencias de la Estación Experimental Agroforestal del INTA Esquel, para técnicos de ambas instituciones.
En esa exposición mostraron la experiencia de trabajo con pueblos originarios en Los Altos de Chiapas, en la cría de gallinas pero sobre todo en la cría de ganado ovino, que también es utilizada su lana para prendas artesanales. Además del carácter cultural y ritual que los Tzotzil les dan a estos animales.
Previa a la charla, los días anteriores recorrieron la zona de Cushamen visitando predios para ver ovejas de las denominadas linca, se reunieron con autoridades de ese municipio y participaron, el jueves a la tarde, de una Feria de Vellones, que es el espacio que en el marco del proyecto linca, se dan productores y artesanas para el mercadeo de sus productos.
Guadalupe Rodríguez explicó los motivos de su presencia en Chubut al señalar que "estamos por un espacio de coincidencia entre las experiencias que realizan el INTA Bariloche, Chos Malal y Esquel, y este proyecto de investigación de la Universidad Autónoma de Chiapas que se dedica sobre el rescate, conservación y manejo de razas ganaderas ovinas locales productores de fibra. El aspecto productivo es un tanto distinto porque las familias indígenas tzotziles de Los Altos de Chiapas poseen una media de 0,7 hectáreas para su vivienda y su desarrollo agrícola y pecuario. El otro aspecto particular que encontramos allí es que la producción de animales domésticos (gallinas, ovejas, cerdos) está a cargo exclusivo de las mujeres de la familia. La cría de vacas sí es responsabilidad de los varones, pero es muy baja la población de ganado vacuno. También encontramos que en las poblaciones se definen espacios comunitarios para el pastoreo de rebaños que no supera los 15 animales por mujer". Agregó que "si bien existen diferencias con la realidad en Argentina entre la dimensión de los terrenos para pastoreo y en el tamaño de los rebaños, existen similitudes en el uso que hacen las familias de estos recursos".
Al ser consultada sobre si el trabajo técnico resultó difícil, explicó que "Raúl (Perezgrovas) comenzó en la década de los ‘70 a abrir caminos, en este espacio sociocultural como lo es el grupo tzotzil, y además una actividad de exclusiva incumbencia de la mujer, en una sociedad donde la palabra del hombre está por encima. Lo que podemos percibir hoy en día es que hubo programas impulsados por el Gobierno, que intentaron introducir ganado mejorado, por ejemplo importados desde Australia, siempre con el objetivo de mejorar las condiciones de vida del indígena tzotzil de las montañas en Chiapas pero fracasaron porque ni la comunidad ni las especies introducidas se adaptaban".
Para cerrar señaló que nos se pueden traspolar experiencia: "no hemos venido a transmitir ni imponer un modelo de acción, más bien a compartir una metodología" y aconsejó "como técnicos agropecuarios escuchemos, percibamos, hagamos sugerencias, no impongamos".
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