Tres familias por día se instalan en una toma

Según la información oficial, dos de ellas suelen provenir de otras provincias.
La mayoría de los usurpadores no forma parte de una familia constituida, a diferencia de épocas anteriores.

Neuquén> Al menos tres familias ingresan por día en sectores de la ciudad como Peumayén. Ubicado en Cuenca XV, abarca a las tomas El Mirador, Bella Vista II, Casos Dispersos CXV, Nuevo Porvenir y El Trabajador. Así lo estimó Marité Such, a cargo de la Dirección General de Desarrollo Urbanístico, en el Instituto Provincial de la Vivienda y Urbanismo (IPVU).

Pese a los esfuerzos que se realizan en dirección a regularizar la situación dominial de miles de neuquinos y poner freno a las ocupaciones, admitió que la toma en la ciudad sigue siendo "diaria". "Es más, en una semana logran levantar una casa. Mucha gente ingresa sin oficio y sin recursos y de tres familias que se instalan, dos suelen provenir de otra provincia", sostuvo.

El fenómeno no es nuevo en la ciudad, pero de dos años a esta parte Such observa diferencias cualitativas: la mayoría de las personas que ocupan ya no integran una familia constituida. Hoy, afirmó, es más frecuente que ingresen menores y solos en busca de un lugar que funcione como "dormidero". "Durante las horas del día no suelen estar", agregó.

Estimó que en las tomas sólo queda un 40% de familias constituidas que ocupan porque no tienen otra alternativa; y señaló que porcentaje similar viene dado por menores y solos. El resto, advirtió, representa a quienes se instalan en un asentamiento para hacer reservas de terrenos que, en el mejor de los casos, retienen para un pariente que viene de lejos.

Negocios

Después, señaló que es muy común encontrarse con que estas reservas se ofrecen a la venta en ferias municipales. La leyenda "lotes en Cuenca XV amojonados por 10 mil pesos" se advierte con frecuencia en estos sitios, aunque esta irregularidad no siempre es percibida por el común de la gente.

Según Such, hay personas que terminan comprando el terreno, con la idea de haber hecho una compra en regla. Hasta ese momento, la casilla no es habitada por nadie. "Este es un problema que tenemos que tocar. No podemos seguir permitiendo que hagan reserva y vendan lotes. Muchos de los que hacen esto, ni siquiera llevan dos años en la ciudad", observó.

Tenencias

En tanto, comentó que puede ocurrir que otras personas adquieran una tenencia definitiva, siendo que esta es intransferible; o que a la hora de realizar una inspección sobre el terreno se constate que gente que accedió a la misma y que edificó en el lugar, resulta que no vive allí. "¿Dónde está la necesidad que te plantean de entrada en estos casos?", se preguntó.

En lo sucesivo, Such dijo que la idea es dar de baja la tenencia, si se confirma que la familia no vive en el lugar, en cuyo caso podrá hacer su descargo en el lapso de una semana. Pero para darle rienda a esto, es vital que los vecinos atestigüen, cosa que de momento no ha sido posible. "Tienen miedo", expresó Such.

Este trabajo comenzó recientemente, después de las primeras regularizaciones dominiales que se realizaron durante el año pasado. Por caso, mencionó a los asentamientos Bella Vista y Nuestra Esperanza, donde el proceso de regularización involucró a 135 familias, las cuales transitan la última etapa, la de construcción de la vivienda.

Opinión

¿Necesidad o negocio?

La ocupación de propiedad fiscal o privada ha sido una metodología que acompaña a la conformación de la ciudad de Neuquén desde sus inicios.

La primera toma de la ciudad es hoy uno de los barrios más conocidos de Neuquén: Bouquet Roldán. Ese asentamiento surgió a principios de los ''70.

Un par de años después se consolidó El Progreso, y ya en los ''80 surgen las grandes tomas de la ciudad como Villa Ceferino, Islas Malvinas, San Lorenzo Sur y parte de Unión de Mayo.

Fue así que las mismas se convirtieron en una metodología común al momento de obtener un terreno para la construcción de una vivienda; acrecentada por la inacción del sector gubernamental, por el déficit en la planificación de los diversos planes de viviendas y por el interés económico y político con un marcado sello especulativo.

Si consideramos los motivos que aducen quienes usurpan o toman terrenos, muchas veces podemos encontrarnos con una realidad un tanto disímil. Por un lado, están aquellos que esgrimen que la toma de un terreno se orienta a suplir la necesidad básica de una vivienda o un terreno para su construcción. Desde otra mirada, esa necesidad es utilizada en función de acrecentar una herramienta del negocio especulativo y/o político.

Evidentemente, esta forma de acceso a la vivienda también ha sido influenciada por el cambio que nuestra sociedad atraviesa, donde la metodología prevalece pero la composición social de aquellos que la utilizan actualmente es radicalmente distinta a la utilizada en los ''70.

Quienes participan de la nueva generación de tomas son jóvenes con dificultades de inserción al mercado laboral, afectados por requerimientos de calificación y con un alto nivel de marginalidad, siendo materia prima para favorecer la especulación y la transgresión de leyes y normas.

Y en medio de todo se encuentran los ciudadanos que, ajenos a la situación, se constituyen en espectadores, víctimas, vecinos y partícipes necesarios del desorden.

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