Se trata de Daniel Isaac González (18), quien le arrebató la cartera a una estudiante frente a la UNLaR y fue detenido a metros del lugar, en tanto, la Comisaría Cuarta esclareció un cuantioso robo a una vivienda y detuvo a dos delincuentes.
El primer hecho fue en las primeras horas de ayer, en la avenida Luis de la Fuente, casi frente a la entrada principal a la UNLaR. A esa hora, una joven estudiante caminaba por el lugar, cuando un sujeto la atacó y le quitó el bolso con sus pertenencias, tales como y teléfono celular, tarjetas de crédito y documentación personal. Vecinos de la zona se percataron del hecho cuando la estudiante pidió auxilio, por lo que lo interceptaron y lo aprehendieron metros más allá hasta que se constituyeron en el lugar los efectivos de la Comisaría Séptima, con el fuerte apoyo de efectivos del BAO.
El sujeto fue identificado como Daniel Isaac González (18), del barrio 12 de Junio y quedó alojado en la Alcaidía de la Policía de la Provincia, acusado del delito de robo en grado de flagrancia.
Desvalijan vivienda
En tanto, entre las últimas horas del sábado y la madrugada del domingo, dos delincuentes se tomaron el trabajo de retirar todos los blocs de cemento que “cerraban” una ventana en una precaria vivienda, ubicada en Huaqui y Proyectada 5, del barrio La Florida y robaron todo lo que encontraron a su paso. Los malvivientes robaron una heladera, un televisor, un radiograbador, un cochecito para bebé, cinco pendrive, una garrafa para gas de 10 kilogramos y varios prendas deportivas.
La propietaria de la vivienda radicó la denuncia en la Comisaría Cuarta y una rápida investigación permitió detectar a dos sujetos que circulaban por el lugar con los pendrive robados, quienes finalmente confesaron haber robado los elementos de la casa de la señora.
Un allanamiento en una vivienda ubicada en Del Viento y Proyectada 6, a escasas cuadras del lugar del hecho, permitió recuperar varios elementos, en tanto que el resto de los electrodomésticos, como la heladera, el televisor y otros, fueron recuperados de una vivienda a cuyo propietarios se los habían vendido a un precio irrisorio. Se estima que la heladera y el televisor habrían sido comprados por 300 pesos.
La situación generada por este tipo de robos y sus consecuencias de vender los elementos a precios irrisorios constituye un verdadera llamado de atención para la ciudadanía en general, quienes deben abstenerse de adquirir elementos de dudosa procedencia a precios demasiado bajos.
Lo contrario es “alimentar” la existencia del “mercado negro” que existe en torno a los robos, cuando la gente adquiere en los barrios periféricos elementos de alto valor económico a precios irrisorios, en lugar de denunciar que en el lugar se están vendiendo elementos que, casi con seguridad, son robados.
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