En diez días depredan las hectáreas sembradas de girasol en la zona.
Según los cálculos, las pérdidas económicas llegarían hasta más de 3.600.000 pesos ya que se proyectaba un rinde de 1500 kilos por hectárea y aproximadamente un precio de 800 pesos la tonelada.
Las palomas utilizan un mecanismo que consiste en comerse los mejores girasoles descartando las semillas más pequeñas depredando el resto de la planta. Los productores repelen el ataque con disparos y otros sistemas que debido a la gran cantidad de aves resultan un paliativo pero no una solución.
A partir de allí no les quedó otra alternativa que recurrir a Guillermo Salim, Secretario de Producción del municipio quién se contactó con las autoridades de Sanidad Vegetal del Ministerio de Asuntos Agrarios para que del mismo modo en que se procede con la tucura o la cotorra se encuentre la solución a este flagelo que tiene como protagonistas a las palomas. Las determinaciones de parte de la cartera agraria tarda en llegar y desde el municipio desconocen cuáles son las medidas correspondientes para no caer en ningún ílicito a la hora de combatir a los alados animales.
Aunque para aquellos que no concen las penurias del campo parezca una noticia tan curiosa como los murciélagos que invadieron los tribunales de Bahía Blanca o las tucuras que se llevaban la producción de 17 municipios, para la gente del interior la situación es más que preocupante.

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