Es un concurso de comprobación de lectura de textos que organiza una profesora de Lengua y Literatura del Este mendocino. Entre todos debieron leer, por lo menos, 14 libros. Todos ganan textos que llevan a casa.
"Todos ellos son nuestros próximos lectores", dijo la profesora de Lengua y Literatura, Adriana Osorio, quien ideó el sistema y se ocupa de convocar a todos los alumnos que quieran participar. "Lo que buscamos es promocionar la lectura desde muy chiquitos", explicó la docente.
La profesora Osorio, que da clases en las escuelas secundarias Butera, Josefa Capdevila y en el Instituto Terciario de Formación Docente de San Martín, explicó que es un concurso de comprobación de lectura de textos. Los alumnos deben leer los libros indicados según la categoría que les corresponde.
Los alumnos de 6 años deben leer: “El sapo Camilo”, “Me llaman la niña nueva”, y “Mariposa con hipo”. Los chicos de segundo grado tienen que leer “Cuentos Tradicionales”. Por su parte, los de tercero tienen en su bibliografía: “Un elefante ocupa mucho espacio” y “Cuentos de Fútbol”.
Mientras que los estudiantes de cuarto grado tienen que leer “Historia de unos años muy exagerados” y “Aventureros y emocionados”.
También en quinto grado deben leer dos libros: “Sucedió en colores” y “Sapo en Buenos Aires”. Los de sexto tienen que trabajar con: “No somos irrompibles” y “A nadar con María Inés”. Por último, los alumnos de séptimo, abordaron “Terror en el viaje de egresados” y “El Colectivo fantasma y otros cuentos”.
La prueba consiste en que todos los niños viajan en un tren imaginario y deben parar en cuatro estaciones, que son las esquinas de una plaza o del patio de la escuela.
Tienen que parar por media hora en cada una de ellas para responder preguntas sobre los libros leídos. El jurado está formado por docentes del establecimiento y alumnos avanzados del terciario de San Martín. El que obtiene el mayor puntaje es el ganador y se lleva un certificado por el primer puesto y un libro. Algunas de las pruebas por las que deben pasar en las estaciones son, por ejemplo, cambiar el final de un cuento, armar palabras, continuar con las historias después de su final.
Osorio dijo que “todos los niños se llevan un libro de regalo. Apostamos, como objetivo fundamental, a la comprensión y producción de textos y para ello empiezan a leer desde muy chiquitos”.
La docente aseguró que "en la medida que el educador les de nuevas posibilidades, ellos se entusiasman y comienzan a trabajar”.
Los chicos que participan “son todos lectores, no importa la edad” porque cuando termina la prueba comienzan a pedir las lecturas para el próximo concurso.
La profesora de Lengua y Literatura contó que cuando comenzó con estos concursos, hace tres años, lo organizó con escuelas rurales. “La sorpresa fue el interés de los padres por participar y pidieron un concurso similar porque, incluso, muchos de ellos aprendieron a leer junto a sus hijos”, relató.
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