Para Gualeguaychú es la primer noticia auspiciosa del nuevo año. Para la Provincia y la Nación, se trata de un proyecto fundacional que podría terminar con los asentamientos ubicados en las distintas localidades.
Se trata de una iniciativa que es financiada por la Nación y la Provincia que consiste en proveer de terrenos para la construcción de viviendas que serán coordinados por la Municipalidad.
La idea inicial es dar solución integral a un núcleo de ochenta familias radicadas actualmente en el asentamiento de Primero de Mayo y Bulevar Montana. Este plan inicial está dividido en dos etapas: el primero consiste en la ubicación de 40 familias en un complejo habitacional-rural que se construirá en Irazusta al Sur; para luego continuar con otras 40 familias pero en otra zona a designar.
Esta iniciativa –explicó el intendente Bahillo- es exclusiva para las familias que viven en asentamiento. “La Municipalidad ya realizó el relevamiento-censo de estos núcleos familiares y se ha determinado que son en total 230 familias que viven en condiciones inhumanas en asentamientos irregulares”.
“Comenzamos por el asentamiento de Primero de Mayo y Montana porque es el que más problemas socio ambientales presenta, pero el proyecto integral contempla a las 230 familias de los distintos asentamientos”, explicó.
Para ello, el Departamento Ejecutivo elevará una Ordenanza donde figurarán las 230 familias beneficiadas, “porque el listado ya está cerrado y no admite la incorporación de ninguna más”, se indicó.
Por su parte, Irigoyen dio cuenta que este programa implica un desembolso de la Nación de aproximadamente 16 millones de pesos, que provienen de un fondo específico para la erradicación de asentamientos precarios.
Las viviendas serán similares a las que ya se construyen para la erradicación de ranchos rurales. Constan de tres dormitorios, baño, cocina y comedor e incluye galerías semi cubiertas y cada lote tendrá el servicio de luz y agua.
“Había varias alternativas, porque existen proyectos de traslado de villas miserias, otros de urbanización de asentamientos e incluso traslado familiar a través de la construcción de nuevos barrios; pero junto al gobernador Sergio Urribarri, creemos que esta iniciativa es la más integral aunque implica un mayor esfuerzo por parte de todos, especialmente de los beneficiarios”, conceptualizó Bahillo.
Cada familia tendrá como requisito integrar -al menos uno de sus miembros-, las cooperativas de trabajo que construir las viviendas en Irazusta al Sur, que luego se completará con la presentación de un proyecto de generación de recursos vinculados con labores productivas como huertas familiares y comunitarias y trabajos con animales de granja.
Por eso cada familia se ubicará en un predio de 2.500 metros cuadrados –media manzana- cuya superficie será apta para el desarrollo de emprendimientos destinados al autoconsumo y a la economía social. Por eso en esta iniciativa también intervendrán áreas como el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (Inta), cuyos técnicos y promotores enseñarán las labores pertinentes y brindarán constante asesoramiento.
Bahillo reflexionó que la solución a la erradicación de los asentamientos nunca es una tarea sencilla sino compleja, que requiere además una apertura de mirada que permita la incorporación de ciudadanía y la adquisición de estrategias saludables de vida tanto individual como familiar y colectiva.
“Por eso no hemos solamente generado una solución habitacional o de vivienda. Porque la problemática requiere otras exigencias, muchas relacionadas con la incorporación de valores culturales como es el trabajo (sustento familiar) e incorporar nuevos estándares en materia de calidad de vida”.
Los vecinos de Primero de Mayo y Montana ya fueron informados en extenso sobre esta alternativa, que fue recepcionada con sorpresa y de manera favorable. “Cada familia, además de colaborar en la construcción de su vivienda y realizar un emprendimiento productivo de sustento, pagará una cuota que irá amortiguando la inversión que se va a realizar. El producido de esa cuota será administrado por la Municipalidad, de modo de ir generando nuevas alternativas de solución colectiva”, recalcó Bahillo al dar cuenta que se trata de un complejo proceso que demandará mucha atención en materia de gestión.
En ese marco, Irigoyen apuntó el concepto al sostener que los fondos de la Nación y de la Provincia no serán devueltos, sino que quedarán en la Municipalidad para reforzar los distintos proyectos que vayan surgiendo.
La otra cuestión –que tiene una fuerte cargas simbólica- “es que cada familia deberá derribar su ranchito en el asentamiento”, indicó Irigoyen. “Y en ese terreno la Municipalidad construirá una infraestructura colectiva de modo de impedir la radicación de nuevas familias”, agregó Bahillo.
En tiempos donde se cuestiona mucho –y casi siempre de manera parcial e injusta- los beneficios que el Estado ofrece a los que menos tienen, este proyecto tiene su raíz en una perspectiva integral, porque no se trata de una vivienda solamente sino de dar oportunidades para nuevas estrategias de vida.
Terminar con el hacinamiento, la promiscuidad, alejar a los niños y jóvenes de los riesgos de las adicciones; y simultáneamente generar niveles de producción que permitan el sustento familiar, la cultura del trabajo, una mejor convivencia y hábitos saludables, es el desafío de la época para Gualeguaychú.


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