La madre ya no puede más y pide, con urgencia, que le faciliten un carro y un caballo para llevarlo a la escuela del “Medanito”.
Lucas Morales tiene tan sólo 9 años y sufre una enfermedad de difícil pronunciación: mucopolisacaridosis tipo 6, que ya le produjo ceguera. Tampoco puede caminar, pero su madre insiste y lo lleva a la escuela alzado. Marcela tiene que caminar casi dos kilómetros entre los médanos de Lavalle para llegar a la escuela con su hijo a cuestas. Ambos encarnan una historia que no tiene declaraciones aunque está llena de dolor y necesidades.
Marcela tiene 40 años y vive en un puesto en el medio del desierto, en la localidad de Medanito, departamento de Lavalle, a 130 kilómetros al norte de la ciudad de Mendoza. En verano la temperatura es tan alta que parece que estuvieran en el infierno. En invierno el frío es intenso.
Hace mucho que no llueve y se han formado unos guadales inmensos y difíciles de pasar. Nadie quiere ir a ese lugar.
Sin embargo, allí está la escuela con sus maestros que son como un manantial de agua fresca. Tan sólo van 25 alumnos que caminan todos los días un promedio de 5 kilómetros para ir a clases y luego, después de tomar la mediatarde, vuelven para desandar esa distancia.
La situación de Marcela ha llegado a un límite. Ya no puede llevar a su hijo alzado porque está muy pesado y por eso está pidiendo ayuda: necesita urgente un sulky y un caballo para que Lucas siga yendo a clases. No quiere otra cosa que no sea un transporte para su pequeño.
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