La semana que viene, el Concejo Deliberante tratará un proyecto de ordenanza que busca limitar el tiempo de espera en la puerta de los boliches. Pondrían cámaras en los ingresos a los locales.
Afortunadamente, el Concejo Deliberante estaría a punto de aprobar un “paraguas” contra este tipo de discriminación. Se trata de un proyecto presentado por Miguel Siciliano, del bloque Eva Duarte. “Todavía está en comisión, tenemos la promesa del oficialismo de que se tratará la semana que viene”, confirmó Siciliano en diálogo con Día a Día. El concejal precisó que todos los bloques se mostraron de acuerdo, a nivel general, “aunque habría que definir algunas cuestiones menores”. El proyecto plantea tres puntos fundamentales: la espera en la puerta, el destierro de las salas “VIP” y el registro fílmico como prueba.
La idea es que nadie esté demorado en la entrada de los boliches más de 15 minutos. Algunos locales tendrán que ampliar sus boleterías para que esto se cumpla.
¿Y cómo van a controlar que se respeten los 15 minutos? Los bolicheros estarán obligados a poner cámaras de seguridad en la entrada a sus locales, y a guardar las filmaciones por dos años. Así, si alguien denuncia que fue discriminado, la filmación sería la prueba. Además, el proyecto busca eliminar los espacios llamados “VIP”. “Es discriminatorio que, pagando la misma entrada, algunos puedan ingresar a esos espacios y otros no”, dijo Siciliano.
No hay denuncias. La responsable legal del Inadi Córdoba, Liliana Spengler, le dijo a este diario que desde abril –cuando se registró un caso paradigmático: le negaron la entrada a un grupo de jóvenes con síndrome de Down en el bar Miix de Nueva Córdoba– no hay denuncias sobre casos de discriminación en bares y boliches. “A principio de este año hubo unas 10 denuncias, pero después no se registraron nuevas”, indicó la funcionaria. “Los jóvenes no tienen que permitir que les cierren la puerta en la cara, nos tienen que llamar en el acto (al 426-4695)”, aconsejó.
El director de Control municipal, José Fernández, dijo que las pocas veces que los inspectores tomaron conocimiento de estos casos, pidieron a las víctimas que hagan la denuncia, “pero no es lo común”.
426-4695. Esta línea del Inadi está habilitada las 24 horas para asesorar a los jóvenes que sufren discriminación.
Un caso, que se repite por miles. “En este lugar, entra la gente que yo considere apta para estar acá”. La frase cayó como un mazazo entre el grupo de chicas que miraba y esperaba en la fría vereda de Córdoba. “El viernes 23 decidimos salir a ....(evitamos los nombres) , fuimos al lugar a las 2 30 de la mañana. Nos paramos en frente de la puerta en donde había un grupo de personas esperando para pasar. Todo dependía de un señor. Nos dijo que esperemos un rato que fue de 45 minutos, mientras pasaba por el lado nuestro gente que esta misma persona decidía hacer pasar porque las consideraba lindas o amigas de él. Cuando ya después de 45 minutos de espera decidimos preguntarle si nos iba a dejar entrar contestó: ‘No, no las voy a dejar pasar tus amigas no pueden entrar a este lugar, y solo van a entrar mis amigos y la gente que yo considere apta para estar acá’”. Fin de la historia.
En Facebook:
“Esto pasa en todos lados. Hasta denuncié a un boliche pero nadie hace nada”. Barbara M.
“Sí, el derecho de admisión, pero a qué precio. A ver ¿qué es lo admitido y qué no? Me parece que si fuera por tantos parámetros superficiales que existen, habría dos o tres personas en un solo boliche”. Meli F.
“Es triste, porque se fijan en la ropa y en la cara, pero bueno, es todo un negociado. Siempre fue así, y lo seguirá siendo mientras existan los boliches". Matías L.
“El sujeto que estaba en la puerta nos dejó una hora reloj en la puerta del boliche con el frío que hacía, sin siquiera explicarnos por qué no nos dejaba entrar”. Nati F.
“En todos lados son discriminadores: la seguridad, dueños. Todos”. Andrea A.
“Una barbaridad lo que hacen los que se creen dioses”. Justo P.
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La opinión de José Reyna, Jefe de Información: El peligro, que se haga costumbre. Las pastas del domingo, el “fulbito” con los amigos, la juntada con los primos, son “sanas costumbres”. Que uno hereda y acepta como tales. Forman parte de la vida cotidiana. Pero, en nuestra sociedad, existen otras “costumbres” que tienen el mismo recorrido en el tiempo que las primeras, pero que para nada son sanas. Se ha hablado y debatido tanto sobre la discriminación en boliches, pubs y bares de Córdoba y se ha hecho tan poco para evitarla, que las generaciones que concurren hoy a esos lugares ven como casi “natural” que una persona se erija como un semidiós y les diga quién es lindo, feo, gordo o flaco. Normas hay, y otras vienen para mejorarlas. Funcionarios también. Chicos, está en ustedes no bajar la cabeza y no aceptar que esto es “parte del juego”. Está mal, y es una “mala costumbre”.

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