El concejo tiene que tratar el nuevo presupuesto con las tasas según la nueva ordenanza. Si esto se demora, no se puede hacer ningún movimiento de dinero. Aprobarlo rechazarlo, pero tratarlo es lo único que destrabaría la situación
El tratamiento del presupuesto, que viene demorado por una sucesión de hechos políticos y técnicos sin precedentes, es el único camino para que la tarea municipal pueda llevarse adelante.
Todas las actividades diarias necesitan de ese dinero para disponer en las áreas más disímiles de gestión, tanto en la ejecución de obras, realización de mantenimientos y desarrollo de proyectos.
En virtud de no ser tratado, el presupuesto no existe y por lo tanto, no se puede ejecutar ninguna tarea sobre algo que no puede ser cuantificado. Por tal razón, un funcionario de primera línea dijo a juninya.com que, "si no se trata el presupuesto, lo único que queda es cerrar la puerta con llave e irnos. Se lo consultamos al Tribunal de cuentas y nos dijeron que, si bien es una idea meramente ilustrativa, es la realidad"
Lo que sucede es que el presupuesto debe ser tratado por el Concejo Deliberante, apoyado o rechazado, pero tratado. Si lo aprueban, es la nueva herramienta, si lo rechazan, por decreto, el ejecutivo apela al presupuesto del año anterior y sobre la base de él se ejecuta, si no se trata, no hay presupuesto y virtualmente la municipalidad queda trabada.
Las fuentes consultadas desistieron de hacer un análisis tanto técnico como político de la situación pero insistieron que esto no ha sucedido nunca antes y es virtualmente una traba operativa, por el momento, inexpugnable. Lo llamativo es que esto sucede justamente en una año electoral con una alto grado de virulencia política.
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