El año pasado el intendente municipal Miguel Isa se puso al frente del reclamo de los vecinos de la calle Balcarce que detrás de la proliferación de la actividad comercial de confiterías, bares, restaurantes, peñas y boliches bailables, perdieron calidad de vida.
En la Balcarce no pueden funcionar boliches bailables, tampoco están permitidas las habilitaciones transitorias. Mientras el jefe comunal se ocupaba personalmente de atender a los residentes en la zona (inclusive él es o era al menos uno de ellos) y de hablar también con comerciantes y empresarios el Concejo Deliberante sancionó la ordenanza 13625. Fue impulsada y gestionada con especial dedicación por el concejal Tomás Rodríguez, hombre de máxima confianza del intendente.
Esa norma denomina Paseo Balcarce al perímetro comprendido entre calle Ameghino y avenida. Entre Ríos y desde calle 25 de Mayo a calle Mitre.
Allí, en el corazón del Paseo Balcarce que la Municipalidad sector del que muchos funcionarios se ufanan como icono de la diversión salteña en el país, que debe preservarse, con lo cual no hay que presionar a los empresarios, apareció la trata de personas.
El local funcionaba inscripto como Confitería con Espectáculo, pero ningún funcionario se ocupó de controlar o verificar, como habrá seguramente en las próximas horas quien se ocupe de soslayar la gravedad del tema, hasta que otro episodio más grave los supere. No todos los locales, ni todo los empresarios de la zona son iguales y son ellos quienes deben hacer el esfuerzo por quitarse el lastre que los terminará perjudicando.
La ordenanza establece los trámites de habilitación y de modo taxativo que "las habilitaciones provisorias se expedirán únicamente por requisitos de índole administrativas y será otorgado por un término no mayor de 30 (treinta) días corridos, el que podrá renovarse por otros dos períodos del mismo tiempo cada uno, sin poder exceder en totalidad el término de 90 (noventa) días corridos".
Introdujo como novedad que los locales tendrán el 70% de superficie destinada al rubro principal bar, restaurante, salón de eventos, confitería y el 30% de superficie restante para el anexo espectáculo artístico y/o baile publico, no pudiendo retirar el mobiliario para ampliar el sector destinado al Baile, como tampoco suspender el servicio del rubro principal".
El propio concejal Rodríguez detectó que un año después de su promulgación esa ordenanza no se cumplía y pidió a los funcionarios del Ejecutivo municipal extremar los controles. Aroldo Tonini del opositor Frente Salteño se sumó, apoyó y solicitó no solo más controles para las cuestiones vinculadas a la seguridad, sino a la permanencia de menores, venta de alcohol etc. Estuvieron en la zona la semana pasada y comprobaron en al menos dos o tres casos que había locales con permisos provisorios varias veces renovado.
Tonini dijo anoche a Nuevo Diario que es " cuanto menos recomendable la renuncia del secretario de Protección Ciudadana Eduardo Gandulfo, funcionario que obviamente no cumplió con sus funciones de control, pero fue premiado con una secretaría".


Comentá la nota