El caso de la pequeña, de 4 años, se hizo popular gracias a las campañas solidarias de los jugadores de River y Boca. La intervención fue en Buenos Aires. Su papá contó a UNO que deben aguardar dos semanas para tener certeza de su evolución y dos años para comprobar que está curada.
"Un segundo más de vida yo a Dios le pido...”, suena al comunicarse al celular de Juan Chaparro, el papá de Zaira, la nena ramirense de solo 4 años, que desde hace 12 meses permanecía en el Hospital Garrahan de Buenos Aires, a la espera de un trasplante de médula ósea. Más que una súplica, la letra de la canción de Juanes es una oda de agradecimiento y amor a todo lo que ha generado su caso, que trascendió la ciudad de General Ramírez y concitó el interés y el apoyo de personalidades del país, en favor de despertar la conciencia de la donación de médula.
Luego de detectar la compatibilidad del donante –su hermanita Zoe, de tres meses no pudo ser donante– debió ser sometida a sesiones de quimioterapia, y finalmente fue intervenida el miércoles por la tarde. La intervención se inició aproximadamente a las 13.30 y se extendió hasta superadas las 20. Ayer, en diálogo con UNO, Juan contó que Zaira Martina permanece estable, medicada tanto por hipertensión –debido a que el corazón funciona con mayor frecuencia por el alto volumen de médula suministrada al cuerpo–, como también por lo que se conoce como injerto contra huésped, es decir, para evitar que sea rechazada la nueva médula.
“La operación consistió en la colocación de una especie de catéter, conectado a la vena principal del corazón, por la que se le suministran o envían las células madres”, explicó el papá. Desde el 4 de junio, que se inició la etapa de preparación para el trasplante, Zaira está en la Unidad de Trasplante, donde le dicen “la bella durmiente”.
De acuerdo con lo explicado por los profesionales del nosocomio intervinientes, habrá que aguardar unas dos semanas para comprobar cómo el cuerpo reconoce a la nueva médula. Si el postoperatorio continúa como todos desean, deberá permanecer un mes en la Unidad de Trasplante, un tiempo similar en sala de internación y posteriormente, deberá estar con alta ambulatoria en Buenos Aires, para mantenerse controlada y monitoreada.
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