Después del arribo del zepelín, los padres que encabezaban la medida de fuerza devolvieron la llave de la institución a la directora del colegio. Lo mismo ocurrió en el Ipem 330 y en el jardín de infantes
El esperado zepelín llegó, por lo que los padres decidieron levantar la medida de fuerza que paralizó la normal actividad en el centro educativo. Lo propio ocurrirá con el Ipem 330 y con el jardín de infantes, que funcionan en el mismo predio.
“Es una emoción enorme, teníamos poca fe porque nos han mentido varias veces en la cara, pero por suerte el zepelín llegó. Estamos muy contentas por la lucha que hemos llevado adelante, vamos a seguir todos juntos por el colegio”, dijo Ana María, una de las mamás que lideró la toma.
Se espera para dentro de un mes la entrada en funcionamiento del sistema de calefacción. La ingeniera de la empresa Tecon, Ingrid Gamberg, dijo que se ha avanzado con la instalación en el predio del jardín y que se está trabajando para dejar todos los caños colocados en la primaria y en la secundaria.
“La instalación del zepelín es un gran paso, ahora estamos esperando que lleguen los calefactores para poder colocarlos. La idea es que en 20 o 30 días ya esté todo en funcionamiento”, afirmó Gamberg.
Mientras tanto, los padres realizarán un seguimiento de los trabajos para evitar que las tareas se paralicen. “No queremos encontrarnos con ninguna sorpresa, nos vamos a turnar para hacernos presentes y seguir de cerca las obras”, aseguró Ana María.
Corte
En horas del mediodía de ayer, los padres de la escuela Fotheringham y del Ipem 330 decidieron cortar la ruta nacional 8 a la altura de calle Sabattini ante lo que entendieron como una falta de compromiso de la Provincia. No obstante, la acción de protesta fue desactivada unas horas después tras la llegada del camión con el zepelín.
Cabe recordar que los alumnos estuvieron 11 días sin clases y que en el medio se registraron varios cortes de ruta, convirtiéndose en uno de los conflictos más simbólicos del año.
Ahora el desafío es lograr recuperar el tiempo que se ha perdido, aspirando a que el perjuicio para los chicos sea el menor posible
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