Nunca sostuvieron nada porque el Concejo no aprobó la obra que ya había comenzado. Iban a ser un estacionamiento.
Son las inútiles columnas que jamás llegaron a sostener nada y que afearon durante todo este tiempo la primera imagen que vieron los turistas al llegar a la ciudad.
La demolición es parte de la refuncionalización que la Provincia está llevando a cabo en el edificio de la Terminal “vieja” (T1) para unificarla estéticamente con la Del Bicentenario (T2).
“No sólo afean, sino que ocupan lugar en la playa de estacionamiento e impiden que los taxis circulen de manera cómoda”, dijo a Día a Día Gabriel Bermúdez, secretario de Transporte.
“Ya sacamos 11 y vamos a quitar 16. Las que se dejarían, por ahora, son las que están al frente de la T1, pero es algo que se va a definir. La idea de los proyectistas sería poder usarlas para instalar un sistema de iluminación de la fachada. No está definido, lo estamos evaluando”, agregó el funcionario.
La mayoría de los trabajos se están haciendo por la noche, para evitar complicaciones en el tránsito. Además de las columnas, se quitarán los soportes de metal y las lonas verdes que, a decir de Bermúdez, “arruinan todo el entorno”.
Cuestión de estética. “Son todos trabajos de restyling para asemejar la T1 con la T2, hacerla más moderna. Se están cambiando los solados y se va a trabajar en la conectividad de los dos edificios”, explicó el secretario de Transporte, y detalló que se van a voltear algunos muros, para sumar un ingreso más y mayor conexión entre ambas construcciones.
Las obras se están haciendo con fondos provinciales.
Cayeron. Las enormes columnas de hormigón armado se construyeron entre 1997 y 1998 sobre las veredas del bulevar Perón y sobre la playa de estacionamiento. Fueron las únicas obras de envergadura que se hicieron durante esa década en la T1. Se pensaba instalar sobre esos pilares otro nivel para estacionar autos y facilitar la conexión con la estación del ferrocarril Mitre. que está al frente.
Fueron encaradas por Netoc (la anterior concesionaria), bajo la autorización de la Provincia (gobernaba Ramón Bautista Mestre). Sin embargo, el Concejo Deliberante no autorizó la obra cuando ya se habían levantado las columnas. Se gastaron 1,7 millón de pesos (dólares de esa época).
Adiós.Iban a sostener una obra que comenzó, pero que luego no fue autorizada por la Municipalidad: una playa en altura que atravesaría el bulevar y alojaría a 200 vehículos.
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