Tras protesta de taxistas, anuncian medidas contra la inseguridad

Tras protesta de taxistas, anuncian medidas contra la inseguridad
Autoridades del PE y de la Legislatura se comprometieron a adoptar medidas para frenar los asaltos a los choferes. Proponen instalar cámaras de seguridad en los vehículos de alquiler. Más patrulleros.
Bronca, impotencia y dolor. Con esa mezcla de sensaciones, decenas de taxistas protagonizaron ayer una airada protesta frente a la plaza Independencia para exigirle al Gobierno provincial mejores condiciones de seguridad.

La movilización, cuyo disparador fue el crimen del chofer Mario Rubén Barrientos, quien fue apuñalado el fin de semana en la zona de Los Ralos, en lo que podría tratarse de un intento de robo, según las primeras hipótesis, logró que las autoridades se comprometan a adoptar medidas contra la inseguridad.

Minutos antes del mediodía, una comisión de representantes del Sindicato de Peones de Taxi fue recibida por el ministro de Seguridad, Jorge Gassenbauer, y el jefe de la Policía, Jorge Racedo, quienes prometieron tomar cartas en el asunto para mejorar las condiciones de seguridad del sector, que viene siendo blanco permanente de los delincuentes en los últimos tiempos.

Carlos Pizarro, vocero del sector, dijo que las autoridades les informaron que la Policía incorporará próximamente nuevos autos y motos que serán incorporados al sistema de vigilancia y que se analizó la posibilidad de instalar botones anti-pánico en todos los taxis.

En la Legislatura

Tras la audiencia con los funcionarios, los manifestantes, quienes también reclamaron por el pronto esclarecimiento del crimen de Barrientos, se trasladaron hasta la Legislatura provincial, donde fueron recibidos por los integrantes de la comisión de Seguridad y Justicia.

Los taxistas expusieron sobre los hechos de violencia sucedidos en los últimos días y que culminaron con la muerte de Barrientos, quien tenía 54 años, era retirado de la Policía Federal y estaba domiciliado en la Capital provincial.

Los legisladores escucharon de boca de los taxistas los inconvenientes que se suscitan al realizar su trabajo y la falta de respuestas de las autoridades policiales. Exigieron que haya más controles policiales en lugares denominados peligrosos y sobre todo un mayor compromiso en la solución de problemas.

Ante lo expuesto, el vicepresidente segundo del Parlamento, Manuel Fernández, quien encabezó la audiencia, dijo que "los planteos han sido concretos y que serán debatidos en Comisión para buscar, mediante algún proyecto de ley, ir solucionando los problemas de robo y la inseguridad que sufren permanentemente los taxistas".

A su turno, el presidente de la comisión de Seguridad, Gerónimo Vargas Aignasse, afirmó que "se está trabajando en un proyecto de Emergencia del Servicio Público de Pasajeros a los fines de dotar de cámaras de seguridad a los vehículos y así tener registrados a los pasajeros y evitar más robos".

El proyecto en cuestión fue acercado a los taxistas quienes lo analizarán y agregarán sugerencias a los fines de que llegue al recinto.

Según un informe elaborado por ese grupo de trabajo parlamentario, en Tucumán cada 12 horas es asaltado un taxista, mientras que se registran entre dos y tres robos a colectiveros por semana.

El asesinato que colmó la paciencia de los taxistas

Tal como informó EL SIGLO en su edición de ayer, el cuerpo sin vida de Barrientos, cubierto de sangre y con varias puñaladas en el cuello, fue encontrado por un lugareño durante la madrugada del domingo en un camino de tierra cerca de la ruta 303, a la altura de la localidad de Los Ralos.

La víctima tenía sus manos atadas atrás con un cordón y los policías no encontraron entre sus pertenencias una billetera, dinero u otros objetos de valor, frente a lo cual se presume que podría haber sido blanco de un robo.

Además, en la escena del crimen, al lado del cuerpo del taxista asesinado, los pesquisas hallaron un cuchillo de cocina con el que lo habrían atacado.

El auto de alquiler que conducía Barrientos, un Fiat Uno, fue encontrado abandonado en la ciudad de Banda del Río Salí.

Los investigadores confían en que las cámaras de seguridad instaladas en esa ciudad podrían ayudar a identificar a las personas que dejaron allí el taxi.

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