Aurelio Díaz, candidato a diputado provincial por el Partido Obrero, pidió a la ciudadanía que se sume como fiscal general para constatar tanto la presencia de la boleta como la validez del sufragio. “Queremos entrar a la Legislatura”, remarcó.
"Nosotros le hemos pedido a la sociedad chaqueña 30 mil votos. Ahora le pedimos otra cosa: que se acerque para ser fiscal, para controlar el voto. Tuvimos experiencias en lugares donde se ponían de acuerdo radicales y peronistas y donde no teníamos fiscales se anulaba el voto nuestro. Para que no ocurra esto le pedimos a la sociedad que sea fiscal General. No lo queremos 'clavar' en la mesa todo el día sino que vaya a las 7.30, ver que estén las boletas y después a su casa. Y después a las 18 para controlar el voto", señaló Díaz en declaraciones a RADIO CIUDAD.
El candidato a legislador señaló que este control del sufragio es importante porque el PO se ve con serias posibilidades de ingresar a la Legislatura. "Queremos entrar. Hay muchas cosas para hacer. Vamos a tomar la Legislatura como un instrumento de la organización de la sociedad. Si nosotros vemos, por ejemplo, el Presupuesto Nacional, vemos que en el Nacional se van a ir más de 100 mil millones de pesos para subsidios a la energía, a los combustibles y al transporte. Los concesionarios que son los grupos económicos no ponen un tornillo. Y con el tema energético, ahora resulta que cuando empieza a apurar un poco el calor, se corta la luz", señaló.
"Si ha eso se le suma el pago de una fraudulenta deuda externa que se sigue debiendo, suman eso casi 185 mil millones de pesos. Esto representa la construcción de un millón y medio de viviendas populares", comparó, al tiempo que aseguró que los partidos mayoritarios acuerdan para "defender al capital". "Un legislador socialista, del Partido Obrero, irá al combate para que esos enormes recursos vuelvan para el pueblo", indicó.
Por otra parte, Díaz se mostró sorprendido por el acompañamiento que recibió el Partido Obrero en las últimas Primarias Abiertas del 11 de agosto. "Normalmente teníamos un piso relativamente bajo, una cosa de 3 mil adherentes y después promediábamos 3 o 7 mil votos. Y eso nos permitía controlar. Y estos 14.500 votos significó una responsabilidad para reestructurar la organización. Aparte aprendí en la práctica otra cosa: que es que la sociedad quiere que valla 'él' candidato. Mis compañeros de listas son luchadores y van a decir lo mismo que yo pero la gente quiere que yo esté. No me quejo pero eso es un esfuerzo más", se sinceró.

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