El Papa recordó a San Esteban, el primer mártir de la Iglesia.
Desde la ventana de su estudio en los apartamentos pontificios, que no utiliza, ante poco más de seis mil peregrinos y turistas, que se animaron a desafiar la lluvia, el Papa se preguntó si “no parece fuera de lugar” celebrar San Esteban al día siguiente de la Navidad, “fiesta de la vida que infunde sentimientos de serenidad y paz”.
“¿Por qué perturbar el encanto con el recuerdo de una violencia tan terrible?”. Respondió que “en la óptica de la fe, la fiesta de San Esteban está en plena sintonía con el significado de la Navidad. En el martirio, la violencia venció al amor, la muerte a la vida”· Francisco destacó que en el martirio “se reproduce la misma confrontación entre el bien y el mal, el odio y el perdón, la suavidad y la violencia, que tuvo su culminación en la Cruz de Cristo. La memoria del primer mártir viene así inmediatamente a disolver una falsa imagen de la Navidad: la imagen de cuento de hadas y empalagosa que en el Evangelio no existe”.
Esteban defendió su fe en Cristo con un largo discurso ante el Sinedrio de los rabinos y doctores de la fe en Jerusalén, frente a una multitud enfurecida que lo acusaba de herejía. El joven Saulo de Tarso fue uno de sus principales acusadores y presenció cuando la multitud le arrojó piedras, en una lapidación y linchamiento, sin que mediara una condena formal.
“Hoy rezamos en modo particular por los cristianos que sufren discriminaciones a causa del testimonio hecho a Cristo y al Evangelio. Estamos cerca de estos hermanos y hermanas que, como San Esteban, son acusados injustamente y hechos objetos de violencia de variado tipo”, recordó Francisco. Apartándose del texto escrito, dijo que los cristianos perseguidos y hasta martirizados “son tantos” actualmente, “más que en los primeros tiempos de la Iglesia”.
El Papa agregó que “esto sucede también en países y ambientes que en teoría tutelan la libertad y los derechos humanos, pero donde de hecho los creyentes, y especialmente los cristianos, encuentran limitaciones y discriminaciones”.
En su cuenta en ocho idiomas de Twitter, el Papa había escrito en la mañana: “Ante el portal de Belén, recemos en modo especial por los que sufren persecución a causa de su fe”.
Al concluir la oración colectiva y silenciosa de la multitud en la Plaza San Pedro dedicada a la persecución y el martirio cristianos, Francisco recordó “el sentido auténtico de la Encarnación”, que une “Belén al Calvario” y recuerda que “la salvación divina implica la lucha contra el pecado, pasa a través de la puerta estrecha de la Cruz. Esta es la vía que Jesús indicó claramente a sus discípulos, como espera el Evangelio de hoy”.
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