El fallecimiento de Juan Otero, el operario de Alpat que el domingo murió aplastado por un enorme volumen de sal, dejó al desnudo las precarias medidas de seguridad de la empresa y la falta de personal de rescate y de un plan de contingencia para poner en marcha ante incidentes que puedan desarrollarse en los distintos sectores.
Según el gremialista, este órgano será el que se encargará de "revisar las normas de seguridad de todos los sectores de la planta y los planes de contingencia, y exigir la conformación de una brigada compuesta por al menos dos bomberos por turno".
Ayer a las 15, en la planta ubicada en Punta Delgado, se llevaría a cabo, a puertas cerradas, el primer encuentro para poner en marcha esta comisión, que se reunirá cada 14 días.
Entre los temas que llevaría el gremio a ese encuentro estaría la petición de la renuncia de Emilio Castillo, titular del área de Seguridad e Higiene de la firma. "Queremos su desvinculación porque el área no tuvo buen desempeño durante el accidente", expresó Gálvez.
"Desde el área (de Seguridad e Higiene) tendrían que haber tomado las riendas, pero el responsable del turno, Javier Ulúa, se bloqueó. Nadie sabía cómo actuar. No puedo asegurar si se llamó enseguida a los bomberos o no. Sé que llegaron corriendo los compañeros de otros sectores y se metieron con palas para sacar la sal y tratar de rescatar al pibe. Después, los bomberos que llegaron usaron baldes, porque decían que las palas lo enterraban más. Pero en la desesperación nadie sabía" dijo.
Sobre la ausencia, desde 2006, de una brigada de bomberos en la planta expresó qué "nos cansamos de pedir por nota que conformaran una, pero (desde la empresa) nos decían que la ART no lo consideraba obligatorio. Ahora lo exigiremos" puntualizó.
Ayer, además, responsables de la ART Liberty llegarían a la planta para inspeccionar el área en la que ocurrió el accidente.
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