En medio del debate sobre la relación sentimental del uniformado que ultimó a su pareja de 15 años, desde la Policía se ordenó realizar un urgente relevamiento interno para establecer si hay algún otro caso similar dentro de la institución.
El jefe de Policía, Roberto Massuh, se reunió con un grupo de abogados asesores para instrumentar la resolución que posibilite a la institución conocer con mayores precisiones cómo se conforma el núcleo familiar de cada policía. Para ello es que se actualizarán los datos de los legajos de los casi 11.000 uniformados en actividad con el solo fin de que no se vuelva a repetir el hecho por el cual un uniformado se encuentra conviviendo con una menor de edad.
Los policías, al ser auxiliares de la Justicia, saben que la ley prohíbe ese tipo de relaciones y más allá de los consentimientos de las menores o sus familiares, pueden arriesgarse a delitos de índole sexual al estar con una adolescente.
Como se sabe Casas estaba viviendo con Mariana Romero. Fruto de la relación tenían un niño de 1 año, por lo que se estima que dos años antes ya estaba el policía, de 40 años, enamorando a la víctima que fue ultimada de un balazo en la cabeza el domingo en Concordia. Se cree que por celos y problemas de violencia de género se produjo el femicidio.
En la Policía el hecho sacudió a la institución, por lo que se dispuso cesantear al sargento. Además, se organizó una urgente actualización de los datos de todo el personal tanto hombres como mujeres para que den detalles sobre cómo se compone el núcleo familiar.
El mayor problema que tendrá el relevamiento, es cuando se avance en situaciones de índole privada. No solo en la Policía hay relaciones extramatrimoniales, esto ocurre en distintos sectores de la comunidad, por lo que se trata de ser cuidadoso con la medida para no afectar ningún derecho de los consultados, o que alguien pueda denunciar el relevamiento como extremadamente abusivo de la privacidad de los uniformados.
De esta manera, se hizo saber a diario Uno que de no existir alguna información concreta sobre situaciones ligadas con el estupro (según la antigua legislación), se verá qué oficial o suboficial estará dispuesto a admitir internamente que cuenta con una “amante”.
Más allá de eso, se verificará hasta donde lo permita la ley, si en la actualidad hay algún otro Casas que se haya casado en primeras nupcias y luego se haya separado para estar conviviendo con una persona que pueda llegar a ser menor de edad, y como si esto fuera poco la embarazó.
Se aclaró que a criterio de las autoridades policiales, la relación sentimental de Casas y la menor de 15 años, no se conoció antes como consecuencia del consentimiento de la familia de la víctima, pero además se hicieron fuertes reproches y planteos internos hacia el hospital de Concordia que intervino cuando la menor dio a luz el hijo. Nadie notificó que la pareja era un policía que podría por edad ser el padre de la muchachita. En esa línea, también hubo críticas hacia la obra social de la Provincia, que tampoco se percató de esa situación.
De la misma manera, en la Policía se deberá realizar la correspondiente autocrítica porque ningún compañero de trabajo ni autoridad de la jefatura de Policía de Concordia estaba al tanto de esta situación que rozaba lo ilegal.
Legajo intachable
Por otra parte, se dio a conocer que a Casas en los más de 20 años de carrera dentro de la Policía, nunca se lo sancionó y llamó al orden por situaciones irregulares, por el contrario tenía un buen concepto por su profesionalidad y capacidad, sin embargo, puertas adentro de su casa, el uniformado no tuvo ningún inconveniente en relacionarse sentimentalmente con una menor a los 12 o 13 años.
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